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IMSS, el sueño negado de las trabajadoras del hogar

//Por: Alba Valdez//

Cuando Gabriela vio en las noticias que la Suprema Corte de Justicia de la Nación falló a favor de la seguridad social de las trabajadoras domésticas, no dudó en comentarle a su empleadora, con quién lleva más de 10 años limpiando su casa. La respuesta fue un “si te doy el seguro, te pago menos”.

Gabriela tiene 43 años y desde que el papá de sus 2 hijos la abandonó  en 2005, ella trabaja limpiando una casa o cuidando niños con una familia en una de las zonas más exclusivas de Boca del Río, donde semanalmente le pagan 1400 pesos.

“Yo llegué por una recomendación de una conocida, desde hace casi 13 años y desde entonces me hago cargo del aseo de la casa y cuando vienen los nietos de la señora también los cuido, o cuando no viene la muchacha que hace la comida, pues también lo hago“, narra.

Todos los días se levanta a las 6 de la mañana para dejar el desayuno listo a sus hijos de 17 y 19 años, en la mesa también les deja entre 60 y 70 pesos para que paguen sus camiones hacia la escuela y se compren un volován o una torta.

Su horario de entrada es a las 8 de la mañana, pero no tiene una hora fijada para salir; cuando tiene suerte sale a las 3 de la tarde otras veces ha tenido que quedarse hasta después de la cena. Su trabajo consiste en barrer la casa, lavar ropa, lavar trastes y en ocasiones hacer la comida.

“Cuando le comenté a mi patrona me dijo que no puede, más bien me dijo: si te doy el seguro, te pago menos “

Gabriela, trabajadora doméstica

“Ya llevo mucho tiempo aquí y cuando ví eso en la tele, que teníamos derecho de pedir nuestro seguro social, la verdad me emocionó mucho porque padezco de la presión y todas mis medicinas las tengo que comprar, entonces eso sería para mí de mucha ayuda verdad, pero cuando le comenté a mi patrona me dijo que no puede, más bien me dijo: si te doy el seguro, te pago menos “, cuenta Gabriela.

En diciembre del 2018 la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) declaró que es discriminatorio que las trabajadoras domésticas no cuenten con seguridad social. Esto luego de que María Rosario Garduño Gómez, una mujer de 80 años que fue empleada doméstica por 50 años, solicitó su inclusión al IMSS, indemnización y pago de salarios caídos, aguinaldo, vacaciones, entre otras prestaciones y derechos laborales a los que sus empleadores se negaron.

Ante el fallo a favor de María Rosario por parte del SCJN, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS)deberá implementar un plan piloto durante el primer semestre de 2019 y solicitar para ello las partidas presupuestales. 

El régimen especial de seguridad social para trabajadoras del hogar debe contar con condiciones igual de favorables que los demás trabajadores.

También deben proporcionarse los seguros de riesgos de trabajo, de enfermedades, maternidad, invalidez y vida, así como retiro, cesantía en edad avanzada y vejez. 

De acuerdo con el proyecto de sentencia que el ministro, Alberto Pérez Dayán, presentó y fue avalado por unanimidad después de echarse andar el plan piloto, que no debe exceder los 18 meses, el IMSS tiene que proponer al Congreso de la Unión, las adecuaciones legales necesarias  para la seguridad social para las trabajadoras del hogar, y que en un plazo no mayor a tres años la obtengan todas las empleadas domésticas en el país.

“El régimen especial debe resultar de fácil implementación para los patrones (que en su mayoría son amas de casa o padres de familia) y no puede ser de carácter voluntario, sino obligatorio. Asimismo, se deberá explorar la posibilidad de facilitar la incorporación al nuevo régimen especial, excusando a los patrones de encontrarse inscritos ante el SAT”, menciona el proyecto avalado.

Guillermina es otra trabajadora doméstica, quien desconoce a qué tiene derecho, pues a más de un mes del fallo a favor de la SCJN no ha leído y mucho menos sus patrones le han comentado de esta noticia.

Guille trabaja con dos familias, con la primera va a cumplir 3 años y con la segunda ya lleva 8. Empezó a trabajar desde que tenía 16 años, luego de que su mamá, quién también se dedicó toda su vida a limpiar casas, muriera.

“La verdad casi no veo las noticias, entro en un trabajo a las 8 y salgo a las 2 de la tarde, de ahí corro hasta la otra casa donde entro 2:30 y salgo hasta casi las 7 de la noche, entonces llego cansadísima y ya no veo nada, pero que bueno que ya tenemos ese derecho”, comenta.

Sin embargo, dice que no sabe cómo decirle a sus patrones de este derecho laboral que tiene y teme a que la despidan al solicitarlo.

“Ahorita que lo dices me pongo a pensar y me pregunto cómo reaccionarán, qué tal y me dicen que por exigirles eso ya no quieren de mis servicios, porque pues no tengo contrato, ni nada de eso, entonces sería muy difícil comprobar que trabajo con ellos”, dijo.

“Me pregunto cómo reaccionarán, qué tal y me dicen que por exigirles eso ya no quieren de mis servicios, porque pues no tengo contrato”

Guillermina, trabajadora del hogar

Gabriela y Guillermina distan de sus lugares de trabajo, de los sueldos y de la comunicación con sus empleadores, pero coinciden en la ignorancia de sus derechos laborales, por lo que a ambas les gustaría que alguien les explicara cómo podrían hacerlos valer.

“Estaría bien que el gobierno nos explicara cómo podemos hacer para conseguir eso, cómo se puede obligar a que nos den el seguro, yo apenas terminé la secundaria y no entiendo mucho de letras, pero si es un derecho de nosotras, están obligados, yo creo”, agrega Guillermina.

*Se omitió el nombre completo de las trabajadoras del hogar, para evitar posibles conflictos con las familias que las emplean. 

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