Denuncia Multisectorial desabasto de leche para madres con VIH y antiretrovirales

//Por: Ana Alicia Osorio//

El Grupo Multisectorial en VIH/SIDA en Veracruz denunció la falta de medicamentos antiretrovirales y leche materna en algunas zonas del estado.

Por medio de un comunicado informaron que las mujeres que tienen hijos en etapa de lactancia no han recibido la leche en polvo en los Capasits de Poza Rica y Xalapa, lo que pone en riesgo de transmisión de los niños.

“No le han entregado sustituto de leche materna bajo el argumento de que no hay en la farmacia de dichos centros de atención. Nuevamente una violación de Derechos y, colocando en riesgo de adquisición del virus a las y los menores debido a que las mujeres pobres no pueden comprar la fórmula láctea.”, indica el documento.

Esta es la segunda ocasión en menos de un año que las mujeres que viven con VIH y tienen niños lactantes no reciben el sustituto de leche materna, pues apenas en agosto del año pasado las asociaciones civiles tuvieron que emprender una colecta ante el faltante en los servicios de salud.

El Grupo Multisectorial informó que sumado a ello durante esta semana han tenido reporte de cuatro antiretrovirales faltantes por lo que ya presentaron una queja ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

“Desconocemos si esta responsabilidad recae en el CENSIDA por no surtir a tiempo los ARV o, en el Programa Estatal de VIH/sida e ITS de la Secretaría de Salud de Veracruz por no haber solicitado en tiempo y forma las cantidades requeridas y necesarias para el número de usuarias/os de cada CAPASITS.”, señala el comunicado.

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Ziwacaitzintli, la casita de mujeres: un lugar para volver a empezar

//Por: Ana Alicia Osorio//

Una mujer a quien su esposo amenazó durante años con asesinarla y hasta afilaba el machete con el que supuestamente lo haría; una niña a la que su papá violó varias veces; una joven migrante secuestrada y torturada. Todas tienen algo en común: encontraron la paz en “la casita de mujeres”, ziwacaitzintli.

La casa – refugio a donde llegaron ellas y muchas otras mujeres que vivieron violencia de género en el estado, es parte de los trabajos del Colectivo Feminista Cihuatlahtolli.

“Al estar trabajando con mujeres la cuestión del apoyo, situaciones de violencia, empezamos a enfrentar un problema que muchas mujeres nos decían no tengo a donde ir, entonces ese problema nos quedábamos pues qué hacemos”, comentó María de la Cruz Jaimes García, presidenta del Colectivo.

Hace 15 años el colectivo notó que muchas mujeres no terminaban con las agresiones que vivían porque no tenían un lugar donde vivir o donde refugiarse, lejos de su agresor.

Entonces María de la Cruz le pidió a su mamá la oportunidad de alojar a una en un cuartito que tenían en su casa; luego a otra, a otra y a otra, hasta que vieron que era necesario crear un lugar especial donde darles todo lo necesario para vivir temporalmente.

Así comenzaron una casa, cuya ubicación se debe reservar y que ha servido de hogar de más de 700 mujeres.

Frenar los feminicidios

Hasta allí llegó Paula (que no es su nombre real) una mujer a quien su esposo golpeó y amenazó con matar.

Ella tenía a sus papás, sus tías, vecinas y amigas, pero si volvía a cualquiera de esas casas un día su ex pareja la podía encontrar y cumplir su amenaza.

En su familia la violencia contra las mujeres se había normalizado por lo que aunque su ex esposo no la buscara, su familia podía decirle donde se encontraba.

“Su papá (de Paula) estuvo preso porque asesinó a una mujer con la que andaba (…) el papá ¿que me va a decir? que me regrese, lo que hicimos es que se quedara aquí”, contó María de la Cruz.

En su experiencia, en algunos casos los lugares a donde pueden acudir las mujeres en busca de ayuda son conocidos por el agresor y en otros no cuentan con quien les brinde apoyo.

“Muchas de las mujeres no cuentan con ese apoyo, no cuentan con quien quiera apoyarlas; la violencia del agresor cierra esas posibilidades porque dice las personas yo la puedo tener en mi casa, es mi hija, es mi hermana, pero él sabe donde vivo, él sabe donde está mi casa, él a donde la va a buscar es aquí, entonces se tiene que evitar que la mujer siga esta situación de violencia”, sentenció.

En el refugio, según los estándares internacionales, las mujeres solamente pueden estar tres meses mientras que encuentran donde vivir pero el Colectivo a veces rompe las reglas y extiende la estancia, como en el caso de Paula.

“Ella trabajó, como no era de acá, a trabajar en una tortillería y ahorrar dinero  (…) cuando pudo se rentó un cuartito y se fue a vivir con su niña”, narró.

Una medida por ley

De acuerdo con la Ley de Acceso a las Mujeres a una vida libre de violencia un refugio es el sitio donde viven las mujeres y sus hijas o hijos para que estén seguras y se recuperen física y psicológicamente de la violencia.

Aunque es un derecho, en el estado de Veracruz no existe ninguno que sea operado por el Gobierno estatal y solamente hay dos de los colectivos de mujeres.

Desde el sexenio pasado se anunció la creación del Refugio operado por la institución gubernamental pero nunca se hizo. En este gobierno se comenzó la construcción y se dijo comenzaría a operar en junio, pero no se contemplaron los recursos para el funcionamiento.

Según la directora del Instituto Veracruzano de las Mujeres, Yolanda Olivares Pérez, se requieren 13 millones de pesos al año para operar el refugio, por lo que es necesario que el Congreso entregue cuando menos la mitad para poder abrirlo el segundo semestre de este año.

“Serían como 8 millones para operarlo de junio a diciembre (…) Gobierno del Estado para que se haga la ampliación en el Congreso”, indicó.

La funcionaria afirmó que tan solo durante este año hubo dos casos de mujeres que necesitaban el refugio, pero al no existir las enviaron a un hotel.

En el hotel, a diferencia de un refugio diseñado para ello, no cuentan con todas las medidas de seguridad.

María de la Cruz señaló que en la Casa de Mujeres no se permiten los celulares ni salir a la calle y solamente una persona puede visitarlas, para evitar riesgos.

“Tienen que estar en atención psicológica, dudas jurídicas que tengan la licenciada les explican, les clarifica; si necesitan atención  médica también les canalizamos, las llevamos en el hospital, si vienen en una situación de crisis emocional, las atendemos en ese momento”, indicó.

Jairo Guarneros Sosa, integrante del Colectivo Feminista, señaló que las mujeres llegan porque otra les dijo que ellos la pueden ayudar, alguna asociación los recomendó o inclusive porque instituciones públicas como la Fiscalía General del Estado les pide que le brinden .

Volver a empezar

Ella llegó a ziwacaitzintli cuando sobrevivió a cuatro golpes de un machete con el que su pareja intentó matarla.

Sus hijos, dos niños pequeños, despertaron justo a tiempo para salvarla de la muerte. Uno se tiró encima de “el borracho”, como le decían a su papá, mientras el otro le pegó con un clavo hasta que soltó el arma con el que pretendía acabar con la vida de su mamá.

“Le dio cuatro golpes, le quedó una cicatriz, su oreja le quedó como cicatriz partidita y dijo el doctor que por cosa chiquita no le lastimó un nervio que es como fundamental para mover”, contó María de la Cruz.

La violencia se prolongó pues por mil pesos su ex esposo obtuvo la fianza que le permitió llevar el proceso en libertad.

Él vendió todas las pertenencias que ella había logrado juntar: el tanque de gas, un tinaco de agua que le entregó una asociación, el maíz que compró con el dinero de Prospera.

“El proceso jurídico muy tortuoso, muy lento (…) duró mucho porque teníamos que estarla llevando para las audiencias y cuando llegábamos allá al juez se le ocurría suspender la audiencia (…) ella no podía volver a su casa por el agresor y porque su casa estaba vacía”, contó Jairo.

Ella no se podía ir de la ciudad por las audiencias programadas pero tampoco volver a su casa en una comunidad rural. El tiempo lo aprovechó para curar sus heridas y las de sus hijos quienes re descubrieron lo que significa el amor.

Cuando el proceso terminó y su ex pareja fue sentenciada a prisión, ella fue libre. Pudo viajar a otro estado junto a sus niños para volver a iniciar, comenzar a trabajar y vivir una vida sin violencia.

Organizan encuentro regional de mujeres en defensa del territorio

//Por: Ana Alicia Osorio//

El trabajo de las mujeres defensoras de territorio y medio ambiente es invisibilizado y poco reconocido, aseguró Beatriz Torres Beristain, integrante de La Asamblea Veracruzana de Iniciativas y Defensa Ambiental (LAVIDA).

Dijo que en muchas ocasiones las mujeres se cosideran a si mismas como acompañantes, debido a que no dejan otros roles como los de las labores del hogar a pesar de que dediquen tiempo fundamental al activismo.

Comentó que por ello organizan un encuentro en el estado de mujeres que están trabajando para evitar la construcción de proyectos que dañan el medio ambiente.

“Hay un papel un poco diferente de las mujeres en la propia lucha y de hecho muchas veces nos percatamos que el papel de las mujeres acaba siendo muy invisibilizado y hasta poco reconocido personal y grupalmente por las mujeres, como que a veces las mujeres sienten que ellas nada más apoyan a sus compañeros”, indicó.

El encuentro se llevará a cabo el 19, 20 y 21 de abril en Actopan y busca identificar, reconocer y ver las problemáticas de las mujeres que se han enfrentado en el activismo ante las amenazas de  destrucción de su zona.

El formulario para inscripción se encuentra en:

https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSd1mi5BDf2aq3nxq_FGrAlluzsIqTDEro1yECzbrkXQvMxI4Q/viewform

Feministas exigen justicia ante asesinatos de mujeres

// Por: Alba Valdez//

La Red de Mujeres Feministas del Estado de Veracruz exigió a las autoridades que se brinde justicia en todos los casos de asesinatos violentos de mujeres.

Dijeron que se requiere se realice una investigación oportuna con perspectiva de género y con apego a los Derechos Humanos de las mujeres en todos los casos violentos que han perpetuado a las mujeres en la entidad en los últimos meses.

A través de un comunicado las feministas indicaron que si bien el caso de Jenny Judith Seba Velasco en el que de manera violenta le extrajeron el producto de su vientre dejándola en un Paraje de Alvarado abandonada, es un caso estremecedor para sociedad, no es el único.

Señalaron que en días pasados ocurrieron otros dos feminicidios; uno el pasado 4 de abril en el municipio de Nautla a una adulta mayor y el otro en el municipio de Álamo a una mujer transgénero, para los cuales también exigen sean atendidos e investigados con las mismas diligencias en un plazo razonable.

Las feministas exigen que independientemente del tipo y modo de violencia deben ser atendidos en el marco de las alertas de violencia de género , por lo que no importa si las características son de un asesinato o feminicidio, los casos deben ser atendidos con perspectiva de género.

“Exigimos a las autoridades estatales y municipales su respuesta y atención ante las violencias que vivimos y estamos expuestas todas las veracruzanas, resulta fundamental y urgente accionar ante la ola de violencia y los hechos tan lamentables que en lugar de reducirse a partir de las ya mencionadas declaratorias de alerta de género van en incremento”.

De igual manera, también exigieron que se respete la integridad de las víctimas de acuerdo a lo que marca la ley de acceso de las mujeres a una vida libre de violencia para el estado de Veracruz que en su capítulo 2, artículo 17, párrafo 8, indica que los medios de comunicación eviten fomentar las violencia contra las mujeres y que favorezcan la erradicación de todos los tipos de violencia, para fortalecer el respeto a los Derechos Humanos y la dignidad de las mujeres y las niñas.

Asesinan a mujer embarazada y se roban a su bebé

//Por: Ana Alicia Osorio//

Una mujer embarazada de casi nueve meses fue asesinada en Alvarado mientras que su bebé fue extraído y raptado.

Horas después, el Gobierno del Estado informó que rescataron a la bebé y ofrecen una recompensa por la presunta feminicida.

El cuerpo de Judith de 22 años fue encontrado la madrugada del 4 de abril en un sitio público en Antón Lizardo, municipio de Alvarado; luego de que fuera reportada como desaparecida desde la tarde de ese mismo día.

Lo último que se había sabido de ella es que se encontraba afuera de la clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social en la ciudad de Lerdo de Tejada, de donde era originaria.

Según algunas versiones, una persona desconocida le dijo que le daría ropa para su futuro hijo por lo que se fueron en un taxi.

Al ser localizada la joven presentaba una herida en el vientre y su hijo ya no estaba con ella.

“Mediante labores de inteligencia, elementos de la Policía Ministerial lograron rescatar al neonato que fue extraído de manera violenta del viente de su madre (…) quien fue privada de la vida de manera dolosa”, señala el boletín.

De acuerdo con el documento la menor se encuentra en resguardo de la Fiscalía y no presenta problemas de salud, mientras que ofrecen una recompensa de un millón de pesos a quien de datos de la acusada a quien identificaron como “Brianda Padrón”

A finales de marzo se reportó un caso similar en Tampico, donde una joven embarazada fue contactada por redes sociales para regalarle ropa, llevada a un lugar por desconocidos y asesinada sacándole el producto.

 

De la tradición al empoderamiento: historias de mujeres totonacas

//Por: Ana Alicia Osorio//

El humo del fogón llevó a algunas mujeres del Totonacapan a viajar por lugares que no imaginaron, las telas hechas hilo por hilo a conocer otras culturas, el barro convertido en arte a tener ingresos para subsistir.

La cocina y el tejido han sido por generaciones el destino de las mujeres totonacas, pero algunas lo tomaron y le dieron otro valor.

Aún con las dificultades que enfrentan estas mujeres indígenas, con sus tradiciones y trabajo han obtenido recursos y reconocimientos, viajado y estudiado. Se han empoderado.

Han cambiado el destino que tenían designado por nacer mujer.

“Hemos salido adelante y viajamos, salimos, vamos a un lado, a otro lado (…) ya no es de que vamos a decir al marido ‘¿me das permiso?’, ¡no!”, sentencia, Irma Pérez Hernández, originaria de la comunidad El Morgadal en Papantla, Veracruz.

Ixtaku: las estrellas de la ropa. 

Hace 10 años Irma se organizó en colectivo, junto con otras mujeres y unos cuantos hombres, para tejer y bordar ropa que llevaban a vender de casa en casa, de puerta en puerta.

Un oficio que a ella le enseñaron sus tías y que sus vecinas lo aprendieron de otras mujeres de sus familias. Un arte que perfeccionaron en la primaria, cuando entre las materias para mujeres aún estaban las actividades del hogar.

Hoy tienen una marca de ropa, Ixtaku, la palabra en totonaca que significa estrella; las han llevado a varias partes de México y el extranjero. Hoy ya no deben caminar para vender, pues las ofrecen en exposiciones textiles o las realizan por pedido. Hoy ya nadie les regatea el precio de las prendas a las que les dedican horas o días.

“Ya dicen tiene marca y lo pagan, como en Liverpool (…) ven la etiqueta y la voltean y dicen es calidad, lo pagan”, contó Pérez Hernández, quien liderea el grupo conformado por 40 mujeres y un hombre.

Sonriente, cuenta, que la marca fue resultado de un concurso que ganaron por la calidad de sus prendas.

Pasó casi un año entre la primer prueba a la que llevó ropa de todas sus compañeras y la noticia de que ahora tendrían una etiqueta, una asociación, cursos de capacitación y sobre todo lugares donde vender sin pasar por el triste momento en que alguien les pida una “rebaja”.

Ahora Irma, como otras mujeres del pueblo, le enseña el oficio a sus descendientes pero no como el rol tradicional.

Los recursos ganados con el tejido y el bordado le han dado para brindar estudios a sus dos hijas y lo hará con el menor de ellos.

“Yo tengo un muchacho de 18 años y borda con muy buena calidad, tengo una muchacha que anda de guía turística y está a punto de terminar su carrera como licenciada turística, otra hija que acaba de terminar su carrera  de abogada”, cuenta, feliz de su logro.

El orgullo en la cocina 

El caso de las mujeres tejedoras no es único.

Algo similar sucede con un grupo de alfareras que desde su comunidad, El Chote, han refinado la forma de hacer cerámica y que pasaron de hacer utensilios de cocina como ollas y comales para uso propio, a vender sus piezas en diferentes lugares del país y exponer un nacimiento en el Vaticano.

O con las “mujeres de humo” que le dieron otro significado a cocinar.

Soledad Gómez Atzin, una de las “mujeres de humo” hacía comida para personas que llegaban desde otras regiones hasta Papantla para hacer investigaciones. Les enseñó la forma de hacer algunos platillos.

Los talleres se convirtieron en una casa de cocina tradicional, con un museo vivo.

Pero el esfuerzo no duró mucho, el agua se lo llevó en una inundación de 1999.

La cocina siguió siendo parte de su vida y solo un año después, la invitaron a enseñar a los visitantes de una Cumbre (Tajín) a hacer tortillas, así que escogió un grupo de mujeres que solían cocinar para su familia.

“Fue la primera vez que me pagaron tanto dinero y fue un milagro porque me había quedado sin nada. El que me pagaran por enseñar a tortear, entonces dije mi trabajo sí vale”, narra.

Lo demás es historia, el taller se convirtió en un comedor para los turistas que llegan a conocer la tradición totonaca. Las palmeadoras de tortillas en un colectivo que difunde los guisos que durante generaciones han comido.

La cocina pasó de ser el espacio privado al interior de una vivienda, donde la mujer se dedica fundamentalmente al cuidado, a ser el sitio donde obtienen ingresos, conocen personas, viajan, enseñan, experimentan, se capacitan. Las llevó a convertirse en embajadoras de la cocina tradicional.

“Recibieron un pago y creo que no por el dinero pero si recibes un premio por algo que hiciste es como un aliciente y un reconocimiento a tu trabajo. Se valoraron y dignificaron su presencia en una casa, en una familia (…) nos hizo  reafirmarnos, pensamos mejor”, indica Gómez Atzin.


Tradiciones que se resisten a cambiar 

Pero no todos los cambios son fáciles.

En las danzas, como los “Voladores de Papantla”, las mujeres que deciden subir al palo para pender de los pies como parte de un ritual místico, se han enfrentado al rechazo de algunas personas en nombre de la tradición.

“No va de acuerdo a las mujeres, pero como tenemos una escuela de niños (…) las niñas van pasando porque no se quedan en eso, la mujer tiene tiempo que puede, y tiene tiempo que no; el varón siempre va a poder y siempre tiene que estar más adelante que la mujer por decir así”, dice uno de los maestros de esas niñas, Porfirio Morales.

Evelyn Lorenzo Ríos, una de esas niñas “voladoras”, ni siquiera se ha enterado del significado legendario para algunos totonacas  que la mujer representa la tierra y el hombre al cielo, como argumenta su maestro. Para ella la razón por la que no la aceptaban era el pantalón que debe utilizar, “ropa de niño” según llama.

Pese a ello, entró a la escuela, danza, ha viajado a varios estados para mostrar esa tradición y no piensa en el retiro.

Pero eso no es lo único que no cambia, otras costumbres que ponen en desventaja a las mujeres tampoco lo han querido hacer en muchos casos. Como la doble jornada o que las mujeres se hagan cargo por completo del hogar además del trabajo fuera del mismo.

“Estamos en la lavada, en la planchada, en la cocina, en todo y aparte aportar para los alimentos (…) responsabilidades de los hijos, responsabilidades de la casa”, cuenta Irma.

Ella sabe de que eso les ha dado más trabajo, pero también afirma que el salir a laborar fuera les ha permitido algo más que ingresos: realización personal.

Sin embargo, lamenta, que no es la situación de todas las mujeres totonacas pues muchas continúan viviendo en los roles tradicionales y en algunos casos violencia.

“No todas, las comunidades todavía hay algunas mujeres como que mucho dominio de sus esposos, en su pareja, nosotros lo vivimos, pero aprendimos a dominar todo eso”, sentencia.

La exigencia de alto al Feminicidio llega a Cumbre Tajín

//Por: Ana Alicia Osorio- Foto: Victoria Helena//

“Ni una menos”, resonó en el nicho de la música en Cumbre Tajín ante cientos de personas, desde la voz de la cantante Ana Tijoux.

La exigencia de poner un alto a las violencias contra las mujeres enchinó la piel de quienes buscaban corear canciones, para después escuchar “ni sumisa, ni obediente, mujer fuerte insurgente”.

“La música y el arte es para condenar, preguntar, el artista está hecho para desarrollar juntos la necesidad de convivir “, dijo Tijoux unos minutos antes de salir al escenario, en rueda de prensa.

Afirmó que existe una fortaleza importante entre las mujeres quienes han salido a luchar, organizarse para frenar violencias como el acoso.

Sin embargo, lamentó que continúan existiendo feminicidios y las cifras van incrementando; tal como sucedió con Marielle Franco, activista brasileña asesinada hace unos días.

“El asesinato de esta compañera activista brasileña es muy fuerte porque todos tienen mucho hoy, pero lo más terrible es que no me sorprende en un gobierno como Brasil (…) históricamente un gobierno autoritario”, señaló.

“Ahora la cifra de feminicidios son alarmantes (…) el síndrome de la violencia contra la mujer es un síndrome que no solamente se ha repetido, se ha normalizado y creo qué hay que seguir para denunciar porque no es normal y no es normal ninguna violencia”, aseveró.

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