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Herencia cultural como opción de autoempleo

//Por: Ana Alicia Osorio//

Maricarmen, como muchas mujeres, renunció a la empresa donde laboraba para cuidar a su hija pues ante la falta de garantías laborales se vuelve casi imposible dedicarse a ambos trabajos. 

Entre los consejos de su partera, María del Carmen Téllez Olivares encontró en cargar bebés y los accesorios para hacerlo, una forma en que tanto ella como otras mujeres, pudieran auto emplearse para tener tiempo en sus dos labores. 

En México la falta de horarios flexibles, licencias laborales, guarderías y en general políticas públicas han provocado que sea difícil conciliar la vida laboral y profesional para las personas que deciden tener familia, según un estudio del Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE). 

“Lo más difícil cuando las colaboradoras entran a trabajar con nosotras es eso, encontrar que en México no hay muchas opciones para quienes entran a cuidar a los hijos porque además cuidar a los hijos es como un trabajo gratuito, parecería como que lo tenemos que hacer por obligación”, contó Maricarmen. 

 

Sector laboral y familia ¿son compatibles? 

En el país, las mujeres dedican en promedio 26.95 horas a la semana (el triple que los hombres) a actividades no remuneradas, entre ellas el cuidado de sus hijos e hijas, según la Encuesta de Ocupación y Empleo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). 

De acuerdo con el informe de GIRE, Horas Hábiles: Corresponsabilidad en la vida laboral y personal, el cuidado de los hijos e hijas continúa recayendo en las mujeres como si fuera su responsabilidad, por lo que se deben a enfrentar a los problemas que implica que en las empresas no tengan políticas para lograr que el cuidado de los hijos sea sencillo. 

Maricarmen intentó durante todo su embarazo y ocho meses después del parto conciliar su trabajo en un periódico nacional y la maternidad. 

En el embarazo enfrentó que acudir a las citas en el Instituto Mexicano del Seguro Social eran imposibles de cumplir con las distancias y los horarios, por lo que encontró como solución una partera. 

Después del parto y con los horarios extenuantes de trabajo decidió que no era posible tener ambos empleos. 

“Es posible afirmar que la salida masiva de mujeres de la fuerza laboral al convertirse en madres es la principal consecuencia de una falta de conciliación corresponsable. La política actual respecto de la relación entre la vida laboral y las vida reproductiva y familiar es claramente fallida e insuficiente para lograr la permanencia de las mujeres en el mercado laboral.”, sentencia el informe de GIRE. 

Según ese documento, si Maricarmen hubiera continuado trabajando en la empresa, se habría encontrado con que las guarderías en el país no son suficientes y tienen deficiencias. Además, los horarios de guarderías y escuelas no son compatibles con los de oficina, si su hija se enfermaba era difícil que pudiera estar con ella pues en la empresa solamente contarían las horas que estuviera internada pero no aquellas que necesitara cuidados en casa. Entre muchos otros problemas. 

Maricarmen

De la tradición al auto empleo 

Así como las mujeres se hicieron un espacio en la Revolución Mexicana con sus hijos pegados al pecho, hoy algunas mujeres combaten el machismo en las empresas con los mismos rebozos, fulares y mochilas.

Cargar a un bebé pudiera ser visto como un proceso natural que las ancestras realizaban, pero que ahora se ha perdido según Maricarmen.  

Durante los primeros meses de su hija, ella retomó un rebozo tradicional para cargarla pegada a su cuerpo.

De allí surgió su idea de empresa que la ha llevado a ella y otras mujeres a lograr la conciliación que en otras empresas no encuentran. 

“Me interesó mucho llevar a mi hija cerca y hacer muchas cosas (…) Me interesó todo lo que hay detrás de cargar a un bebé, descubrí que existe una faceta científica y también una faceta donde se centra la atención en quien carga al bebé”, contó. 

Encontró en estos accesorios que sus manos podían estar libres y tener tiempo para el resto de las labores del hogar e inclusive para sí misma. 

“Beneficios para quien carga pues son que descubre que puede hacer muchas cosas con el bebé pegado, incluso cosas para si misma como dar una caminata, una lectura, preparar su propia comida”, señaló. 

Tras el rebozo comenzó una búsqueda de otras maneras de cargar a los bebés, como un portabebé tradicional de China que no se hacía en México conocido como Meitai. 

Así comenzó su capacitación en el “porteo” o la práctica de cargar a los bebés sin el uso de las manos, que la ha llevado a prepararse para ser asesora, dar cursos y capacitaciones e implementar una empresa donde realiza los portabebés que se distribuyen en México y en el extranjero con ayuda de otras mujeres. 

“Empecé a tener ayuda de otras personas que hacen parte de la producción, los dobladillos, las cintas para las mochilas (…) tenemos colaboradoras que pueden vender nuestros portabebés para que tengan un ingreso y además de su ingreso económico, pues también tengan recursos sobre educación de cargar bebés”, afirmó. 

“Poco a poco vamos haciendo malabares entre cuidar a nuestros hijos y tener ingresos económicos”, narró. 

El reto que enfrentan ella y sus colaboradoras es que se valore su trabajo, pues la enseñanza de cargar a los bebés con ayuda de instrumentos especializados, algunos lo perciben como una actividad que debiera ser gratuita. 

“Hasta un rebozo, como que se piensa que quien lo sabe usar debe enseñar por obligación (…) regatear es como seguir desvalorizando lo que ellas (sus colaboradoras) hacen por esta familia-cliente”, indicó. 

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Autodefensa en Veracruz: mujeres contra el acoso 

//Por: Alba Valdez//

El acoso, los secuestros, las violaciones y feminicidios en Veracruz, llevaron a Silvia Ramón Molina a dar clases de defensa personal a mujeres de cualquier edad para prevenir y saber como actuar en caso de que se les presente alguna situación que podría poner en riesgo su vida.

En el país, de acuerdo con los datos de la Encuesta Nacional Sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2016, la violencia contra las mujeres en los espacios públicos o comunitarios es sobre todo de índole sexual que va desde frases ofensivas, asecho y abuso, en la que se contempla el manoseo y exhibicionismo obsceno.

Lo que empezó a los 21 de años Silvia como un pasa tiempo para ejercitarse, la violencia contra las mujeres la llevó a dar talleres de defensa personal utilizando las técnicas del Krav Magá para que aprendieran a defenderse.

Comenta que lo más difícil es hacerle entender a las mujeres que tienen todas las habilidades para aprender a pelear.

“Yo empecé cuando estuvo mucho lo que levantaban chicas y fue mucho inseguridad o como dos o tres meses que aparecían chicas en baldíos y eso empecé a dar seminarios de defensa personal para mujeres y muchas mujeres estuvieron tomándolos”, explica. 

“Pero me cuesta muchísimo más trabajo con las mujeres, pues porque no saben pelear desde chiquitas a las mujeres nos inculcan, el no pelees, no contestes, no seas grosera, más que nada eso, y entonces nunca nos adentramos en el tema ese de pelear y aprender a defendernos físicamente”, añade.

Fernanda, fue alumna de Silvia cuando tenía 16 años, ella decidió tomar su clase de defensa personal después de que el doctor de confianza de su familia la acosara sexualmente cuando acudió a hacerse un procedimiento médico; así como ella, en el país el 20.1 por ciento de las mujeres que han sufrido acoso ha sido por un vecino, amigo o conocido, el 71.4 por ciento por desconocidos y el 5.3 por ciento por algún conductor de transporte público.

autodefensa feminista

Fernanda, quien pidió omitir su nombre completo por miedo a alguna burla, comenta que desde que era pequeña sufrió acoso en las calles, es por eso que prefirió tomar las clases del taller de Silvia, “Mujeres en Alerta”. Ella no toma el transporte público sola y opta por usar pantalón holgado cuando sale a la calle.

“Cuando ocurren esas cosas o al menos en lo personal me sentí muy indefensa no sabía cómo actuar ni siquiera sabía lo que estaba pasando entonces fue así como de quiero saber defenderme y no solamente a mí porque por ejemplo tengo sobrinas tengo primas que son menores y es como que no me gustaría que se lo hiciera Y el menos poder defenderlas”, comenta.

El chiflido, el manoseo, los “piropos” hacia las mujeres, que se dan principalmente es espacios públicos de acuerdo con ENDIREH en un 65.3 por ciento, son un tipo de violencia contra las mujeres que no distingue edades.

Claudia Leticia Pérez Mínguez, de 45 años, comenta que uno de los abusos más graves que ha tenido a lo largo de su vida fue una vez que tomaba el aire en el ventanal de su casa, cuando un hombre desde la calle se acercó, le dio una nalgada, la manoseó y al mismo tiempo la empujó de bruces, logrando que se lastimara y quedara paralizada del miedo.

“No supe ni qué hacer entonces todo ese tipo de cosas son las que te hacen pensar que necesitas hacer algo que te ayude a saber cómo debes reaccionar y cómo el procedimiento en algún momento dado, en un principio solo llevaba a clases a mis hijos, pero con tanta inseguridad sobre todo para nosotras me hizo pesar que inclusive yo podría estar más expuesta”, comenta.

En los últimos años las mujeres han tenido que buscar maneras de defenderse contra las agresiones de tipo sexual a las que son vulnerables, Melina Beristain Rosas, dueña de una tienda de artículos de defensa personal comenta que los artículos que principalmente vende son los gases pimienta y los stocks que son un tipo de teléfono celular que al oprimirles un botón dan toques eléctricos, y que principalmente son las jóvenes de secundaria y bachillerato quienes los compran.

Otras mujeres, como Fernanda o como Claudia optaron por tomar las clases de defensa personal que tienen un precio de alrededor de 150 pesos por una hora, de las cuales son muy comunes encontrar anuncios en redes sociales como Facebook.

Por su parte, Silvia, comenta que sus clases solo consisten en enseñarles unas técnicas de Krav Magá a las mujeres y sobre todo devolverles la seguridad de transitar libremente por las calles, por lo que comenta que lo ideal sería nunca ser agredida para nunca tener que usarlas.

“Yo lo digo siempre, esto es para prevenir y saber como actuar en ese momento. Devolverles la seguridad a las mujeres, enseñarles que no somos el sexo débil y que tenemos muchas habilidades físicas es muy padre, pero ojalá nunca tuviéramos que usarlo, ojalá nunca una mujer fuera violentada, violada o asesinada, pero por ahora solo nos toca estar atentas y saber defendernos”, asegura.

Mínimas propuestas para mujeres de aspirantes a gubernatura

//Por: Ana Alicia Osorio//

 

¿Se imaginan un candidato a un puesto que ignore a la mitad de sus votantes hasta en sus promesas? Pues algo parecido está sucediendo en Veracruz, donde las propuestas para el 52 por ciento del electorado, las mujeres, han sido escasas. 

La candidatos y los candidatos a la gubernatura de Veracruz han realizado pocos pronunciamientos sobre las mujeres, y las escasas propuestas no son precisas sobre la forma en que se van a ejecutar. 

Ni las dos Alertas de Violencia de Género en el estado, el único que las tiene, han hecho que hagan hincapié en las mujeres, los aspirantes a gobernar los próximos seis años. 

De entre Miguel Ángel Yunes Márquez del PAN- PRD-MC, Judith González Sheridan del PANAL, Cuitláhuac García Jiménez de Morena- PT-PES y José Yunes Zorrilla del PRI-PVEM, saldrá el o la gobernante. 

La violencia combatida desde el asistencialismo  

Los y la candidata se han pronunciado por igual en la necesidad de acabar con la violencia de género en el estado y algunos  (exceptuando a Yunes Márquez) lo han hecho por la Alerta de Violencia de Género; sin embargo, es un tema que no colocaron en las plataformas políticas registradas ante el Organismo Público Local Electoral (OPLE) y que debieran regir toda la campaña como el documento oficial donde plasman sus propuestas. 

Además, los aspectos contemplados en la primera Alerta de Violencia de Género por violencia feminicida como acciones puntuales (banco estatal de datos de violencia contra las mujeres, refugios, etc.), no han sido mencionadas por ningún aspirante. 

García Jiménez se ha pronunciado por la necesidad de dotar de más recursos al Instituto Veracruzano de las Mujeres (IVM) para acabar con la violencia -durante la entrevista de la Plataforma Voto Informado de la Universidad Veracruzana-. 

Esa es la única propuesta que ha brindado, pues en sus discursos no ha hecho referencia a otra y en la plataforma política de su coalición presentada ante el Organismo Público Local Electoral (OPLE), solo contempla acciones asistenciales. 

Tampoco las mujeres están presentes en la plataformas de Yunes Márquez, donde solo se mencionan feminicidios como un problema más de la violencia en general del estado, así como cáncer cerviocuterino y violencia obstétrica como aspectos de salud general. 

Sin embargo y fuera de sus propuestas oficiales, en un boletín del 14 de junio, señala diversos aspectos como dotar de mayor presupuesto al IVM – que durante la actual administración disminuyó-; botones de pánico en transporte público, etcétera. 

El documento también contempla crear una “Ciudad de las Mujeres” cuyos atributos son los del Centro de Justicia Integral de las Mujeres que se encuentra en construcción, pero que no se especificó si se trata del mismo proyecto. 

Sin embargo, lo que mayor fuerza ha tenido durante la campaña del candidato del PAN-PRD- MC es impulsar apoyos económicos desde el programa “Veracruz Comienza con las Mujeres”, implementado por el actual gobierno y que consisten en entregar recursos económicos a mujeres; así como proporcionar dinero a madres solteras. 

“Las mamás solteras recibirán apoyos económicos para ayudarlas en el gasto familiar (…) a las veracruzanas emprendedoras les otorgaremos créditos para que pongan su negocio”, indica un comercial colocado en sus redes sociales. 

En el caso de Yunes Zorrilla su plataforma sí contempla aspectos sobre las mujeres, como acceso equitativo a la educación, respetar derechos, planificación familiar, entre otras, aunque durante la campaña no ha traducido ninguno de esos ejes en propuestas de acciones concretas. 

Además, su plataforma indica la asistencia social para las mujeres aunque en otros discursos ha señalado que la estrategia de entrega de recursos no ha funcionado para evitar la vulnerabilidad de algunos sectores. 

“Fortalecer los programas de asistencia social, sobre todo los de alimentación,  procuración del menor, procuración de la mujer, del adulto mayor y otros grupos vulnerables”, señala la plataforma política.

La única candidata, González Sheridan, también contempla a las mujeres como un eje rector en su plataforma política es la única que enuncia la necesidad de prevención y medidas como refugios. 

Sin embargo, ello no ha sido retomado en sus boletines, donde no ha enunciado las mismas acciones a las que hace referencia en papel. 

Voto Mujeres en Veracruz

¿Mujeres mamás? 

Casi todos los candidatos tienen propuestas para las mujeres, pero cuando se convierten en mamás. 

Por ejemplo para Yunes Márquez una propuesta a favor de las mujeres son lactarios, posadas para embarazadas o guarderías para trabajadoras del estado aunque en estas últimas no se contempla a los trabajadores (aún cuando recientemente la Suprema Corte de Justicia determinó que las guarderías deben ser para padres de familia y no solo mujeres). 

Lo mismo sucede con González Sheridan, cuya plataforma incluye las guarderías diurnas y nocturnas para hijos de mujeres.

Las únicas dos propuestas sobre mujeres de García Jiménez, contenidas en su plataforma política, están enfocadas en muerte materna y apoyos económicos a madres solteras. Ni en su página web ni en su plataforma se encuentran más. 

Además, Yunes Zorilla también propone, entre sus escasas acciones hacia mujeres, apoyo a madres solteras.  

¿Y la segunda Alerta? 

El estado de Veracruz es el único que cuenta con una Alerta de Género por Agravio Comparado, es decir, porque existen leyes que vulneran los derechos sexuales de las mujeres. 

Sin embargo, los y la candidata no hacen referencia a esta segunda AVG que obliga a implementar políticas públicas para garantizar la interrupción del embarazo en los casos que ya es legal (violación hasta 90 días, riesgo de muerte de la mujer e inviabilidad del feto) e incrementar las causales legales (hasta 12 semanas, riesgo a la salud y sin restricción en caso de violación). 

Aun al cuestionarle al respecto, la y los candidatos omitieron dar una respuesta concreta sobre las acciones que emprenderán para garantizar la interrupción legal o incrementar las causales (aún cuando en un inicio era mandato al gobernador que enviara la iniciativa para hacerlo). 

“Estas Alertas no es para el ejecutivo, es para el legislativo (…) todos esos temas yo seré respetuoso de lo que diga la voz del pueblo que será expresada a través de legisladores locales”, indicó Yunes Márquez. 

Además, el candidato emanado de Acción Nacional respondió en la Plataforma Voto de la Informado no estar de acuerdo con la interrupción legal del embarazo, aunque sí se pronunció a favor de prohibir la participación de la iglesia en las escuelas. 

En el caso de García Jiménez, además de no responder sobre la segunda Alerta, señaló que el derecho de las mujeres debe ser sometido a la opinión de los grupos incluidos los religiosos. 

“Esa es una cuestión que tiene que ver con el Congreso, ellos tienen que legislar, yo no voy a imponer mi opinión personal (…) corresponderá al Congreso y yo le pediré a los diputados que traten de buscar consultar a la población, en especial a las mujeres que están por el derecho a decidir y también a los grupos religiosos, que consulten, que no impongan su opinión personal”, aseguró. 

En ese sentido coincidió González Sheridan quien en otra entrevista afirmó que es necesario consultar con diversos grupos. 

“Nueva Alianza es un partido incluyente y somos respetuosos de las leyes, vamos a respetar las leyes (…) yo creo que es algo muy importante, tenemos que escuchar a todas las asociaciones, a todos los grupos y pues hacer también, coadyuvar con ellos para escucharlos porque creo que no se ha dado eso”, dijo. 

Por su parte, Yunes Zorrilla, manifestó en la plataforma de Voto Informado estar en contra de la legalización de la interrupción del embarazo pero en entrevista dijo que acatará la ley, sin detallar acciones concretas para hacerlo en este caso. 

“Hay dos Alertas de Género y se está conduciendo la tercera (…) todo lo que implique generar condiciones de seguridad y de equidad para la mujer, para cualquier persona estaremos atendiendo”, señaló. 

Población diversa ¿Propuestas diversas? 

Otro sector poco atendido durante las campañas ha sido el de la diversidad sexual o grupo LGBTTI, hacia quienes no se han dirigido los candidatos y la candidata, aunque frecuentemente se observan sus banderas en los mitines. 

Ninguno tiene acciones contempladas en sus plataformas políticas, ni ha mencionado en sus discursos y lo poco que se ha podido conocer al respecto ha sido por la Plataforma Voto Informado. 

Por ejemplo, así se sabe que el abanderado del PAN- PRD-MC está a favor de los matrimonios del mismo sexo (1 en una escala del 1 al 7) pero duda en las adopciones (3 en la misma escala). 

El abanderado del PRI- PVEM por el contrario manifestó estar totalmente en contra de la adopción (7) pero duda sobre el matrimonio (4), mientras que la candidata de PANAL se ubica dudosa en ambos (4 y 2 respectivamente). 

Por su parte, el candidato de Morena no respondió la encuesta pero en entrevista de la misma plataforma, dijo estar a favor del matrimonio aunque también descartó que vaya a trabajar al respecto pues dijo que son cuestiones del Congreso del Estado. 

Ninguno ha tenido posicionamiento con respecto a otros asuntos de la diversidad sexual como el cambio de asignación sexo-genérica o la discriminación.

Así 46 millones 331 mil 605 mujeres y un número indeterminado de integrantes de la diversidad sexual podrán salir el 1 de julio en Veracruz a emitir su voto, por candidatos que poco han hablado de sus derechos y las violencias que enfrentan. 

 

Violencia de género: una historia desde el exilio 

Ana Alicia Osorio/ Testigo Púrpura 

Michelle intenta sonreír aunque tenga pocos motivos para hacerlo. Ahora vive lejos de su casa que aún paga, no puede ir a su grupo de danza, cambió la escuela en la que daba clases, su familia y amigos no saben donde está y sólo pueden hablar por teléfono. Ahora vive con miedo constante de quien fue su pareja. 

La violencia que vivió una y otra vez, la llevó a exiliarse a algún lugar de Veracruz para intentar estar segura pues ni las denuncias que ha presentado por acoso, hostigamiento, violencia psicológica, y física han logrado mantenerla a salvo. 

Michelle ni siquiera es Michelle. Su verdadero nombre no se puede dar a conocer, pues hasta eso la pondría en riesgo. Y esta es la historia que ella narra. 

“Quise confiar y he confiado en las autoridades a pesar de que siento que me han quedado a deber, respiré cuando supe que estaba en la cárcel, respiré y por un momento pensé que iba a volver a tener un poco de esa vida normal; cuando él salió pues la verdad fue frustrante y otra vez el miedo, otra vez no poder confiarse de nada en la calle”, cuenta desde un restaurante, donde constantemente voltea a su alrededor y se limpia los ojos de lágrimas a punto de brotar. 

De los celos al acoso 

Para Michelle lo que vive ahora inició en 2015, cuando un amigo en común le presentó a Juan Carlos Córdoba Ortiz. Comenzaron a salir y se hicieron novios. 

A la distancia ella se percata de esa escalada de violencia que se coloca en el violentómetro pero que cuando se encontraba en la relación no vio: celos por cualquier hombre que le hablara, discusiones constantes, aislamiento de sus amigos y familia. 

“Si había una reunionsita familiar y yo le decía vamos para que vayamos conociendo, ‘estoy muy cansado y no quiero ir  y ya tú sabes si tú te vas’ (…) si me iba, iba a haber discusión”, cuenta la joven treintañera que se alejó de su familia y amigos sin siquiera darse cuenta. 

A los ocho meses llegó el final y parecía que todo había terminado, aunque después se enteró que él aún preguntaba por ella a sus amistades y sabía lo que hacía. 

La vida para Michelle iba miel sobre hojuelas: adquirió una casa a crédito, le cambiaron de escuela a una más cercana. A su felicidad se añadió una nueva relación. Pero con ello inició el terror. 

Juan Carlos volvió a buscarla. Llamadas, visitas, flores, amenazas, pláticas con los papás de ella y los de su novio, súplicas, más súplicas. 

“Se dio cuenta donde trabajaba, al principio llegaba con ramo de rosas, esperando en la puerta de la escuela aunque me tardara en salir, en una ocasión desató una psicosis en la escuela”, narra y añade que su relación terminó y el acoso aumentó.  

La joven originaria de una comunidad rural al norte del estado buscó presentar una denuncia, pero su mamá intercedió para que desistiera; y únicamente pidió una conciliación que no llegó a ningún lado. 

Ella podría haber denunciado pues la Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y el Código Penal del Estado la protegen contra la violencia de género, pero la falta de redes de apoyo la hicieron tomar una decisión distinta y volver con su agresor. 

“Entre el temor y el sentimiento de culpa de todo esto que está pasando  (…) creí que de alguna manera era quitármelo de encima, porque en parte también intenté hacer una denuncia al acoso que hacía él pero mis papás son conservadores, un buen, 

que no querían escándalos y pues la verdad me echaron la culpa y pues también lo que yo ya sentía”, dice con un nudo en la garganta. 

De la luna de miel a la agresión

Feliz no se puede decir que volvió a ser Michelle, pero volver a tener una relación con su agresor era el inicio de una larga lista de violencia que la terminó exiliando. 

Poco demoraron en aparecer de nuevo los celos y los intentos de aislamiento: dejó de rentarle un cuarto de su nueva casa a su amiga e ir al gimnasio a petición de Juan Carlos. 

La escalada de violencia llegó a la agresión física. Un momento antes de los golpes, en una escena de celos, ella vio que no podría más y lo corrió de la casa. 

“Le saqué sus cosas, se molestó más, me salí a esperar que él se saliera de la casa, tomó sus cosas, las metió a su coche, empezó a gritonear de cosas ahí, me cacheteó y la verdad que no me defendí, sé que pude haberlo hecho y no”, dice mientras los ojos se le llenan de lágrimas que ya no puede contener. 

Solo pasaron unos días y su ex novio le habló para informarle que recibió un video por parte de Juan Carlos; un video que Juan Carlos y ella, como pareja, se habían grabado en la intimidad de cuatro paredes. 

Los dos hechos llevaron a que Michelle colocara la denuncia ahora sí con el apoyo de su mamá. Sin embargo la violencia no acabó. 

“Curiosamente mientras fuimos novios no me pegó pero sí estaba ese sometimiento psicológico, la física empezó cuando la relación se termina”, cuenta. 

El acecharla diariamente en su casa y trabajo ya se había convertido en una constante, según Michelle, pero un día la abordó en la calle y tuvieron que intervenir los vecinos para que la soltara. Ella amplió la denuncia. 

“Desde la calle me gritaba ‘que mi amor no aguantas el calor’ pues es caluroso, me aguantaba, si se me echaban a perder las cosas del refri no importaba porque no me iba a arriesgar a salir”, narra al contar que inclusive le cortaba la energía eléctrica afuera de su casa. 

Un día que llamó a la Fuerza Civil para pedir ayuda, Michelle salió a ver el nombre de las calles al pensar que él ya no estaba ahí, pero no era así y la violencia física fue aún más fuertes. 

“Me rebota contra unos coches que estaban estacionados en la calle y me empezó a golpear, a patadas, puñetazos, me cortó en la frente, en la cabeza porque me golpeó con las llaves de su coche”, dice Michelle. 

Aunque ella recibió ayuda de un guardia de seguridad privada, él intentó atropellarla con su coche al escapar.  

Otra ampliación de la denuncia y por fin de una orden de restricción para no acercarse a ella ni a su familia, que su ex pareja nunca cumplió, aunque al no hacerlo debió ser detenido según la Ley de Acceso a las Mujeres de una Vida Libre de Violencia para el Estado de Veracruz. 

Al irse se llevó el celular de ella y a los pocos días envió a todos sus contactos el video que alguna vez grabaron como una pareja. Amistades, compañeros y compañeras del sindicato, estudiantes, familiares de alumnos y alumnas, todos tuvieron acceso a él. 

“No quedaba ninguna otra cosa más que destrozar mi imagen”, cuenta Michelle. 

Del video ella se enteró porque algunas personas le escribieron, pero también supo que la violencia ahora provenía de la comunidad quienes no solamente lo propagaron más, sino que además hasta buscaban pagar por tenerlo. 

Aunque el Código Penal del Estado de Veracruz contempla la pornografía como el delito de distribuir material sexual, hasta el momento ninguna persona ha sido procesada por ello. Ni siquiera Juan Carlos. 

El exilio 

Ella no vive en libertad. Sólo puede ir de la escuela al cuarto que renta y de regreso y aún así los mensajes amenazadores continúan llegando a pesar de que tiene otro número. 

“Era evidente que no me iba a dejar en paz y tuve que tomar una decisión, tuve que dejar todo, aparte porque no había ninguna garantía por parte de las autoridades de que yo fuera a estar bien”, cuenta sobre el momento en que decidió dejar todo atrás para intentar volver a iniciar aunque sea con miedo. 

Ese mismo diciembre pidió el cambio a su sindicato y lo logró dos meses después y se fue de la región donde vivía. Mientras, no pudo regresar a dar clases y estuvo escondida entre casas de amistades. 

A Juan Carlos lo detuvieron tres meses después por las denuncias que ella presentó, pero solo estuvo unos cuantos días preso pues una jueza cambió las medidas cautelares para que siguiera el proceso en libertad. 

Una de las condiciones es que no debiera acercarse a ella, pero lo incumple, pues aún lejos consiguió su teléfono y la acecha a cada momento. Aún así no ha vuelto a la prisión. 

Inclusive, un abogado que asesoró un sólo día a Michelle fue golpeado dentro de la Fiscalía Regional de Poza Rica por Juan Carlos y pese a ello, escapó. 

La situación que ella vive no es fácil. Busca salir adelante en un lugar lejano a su hogar pero no ha accedido a la justicia, como pasa con muchas mujeres que sobreviven a la violencia de género. 

Por ejemplo, de los 70 feminicidios que reporta la Fiscalía General del Estado en el 2017, sólo uno había sido llevado ante juez en febrero de este año. Es decir, solamente el 1.2 por ciento de los casos. 

“No se me hace justo que él siendo el agresor está con su familia, se pueda ir tranquilamente a trabajar, está trabajando en lo que a él le parece, a él le gusta”, afirma Michelle. 

Sin embargo, ella lo sigue intentando. Tiene el apoyo de algunas personas de su familia y del sindicato al que pertenece y está segura que algún día podrá volver a iniciar. 

Su fortaleza la llevó a dejar todo atrás para sentirse un poco segura, pero sueña con el día que las leyes que la protejan se cumplan y regresar a su hogar. 

El costo de la menstruación

//Por: Alba Valdez//

Una mujer gasta en promedio un día de su sueldo de salario mínimo al mes en comprar artículos para la menstruación como toallas femeninas o tampones.

Rosalinda González Martínez, de 42 años es madre de familia de dos jóvenes adolescentes de 13 y 17 años en una comunidad rural de Veracruz. Ella cada mes gasta alrededor de 300 pesos en toallas sanitarias para ella y sus dos hijas, dinero que significa el 10 por ciento del total de los ingresos a su hogar.

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Ziwacaitzintli, la casita de mujeres: un lugar para volver a empezar

//Por: Ana Alicia Osorio//

Una mujer a quien su esposo amenazó durante años con asesinarla y hasta afilaba el machete con el que supuestamente lo haría; una niña a la que su papá violó varias veces; una joven migrante secuestrada y torturada. Todas tienen algo en común: encontraron la paz en “la casita de mujeres”, ziwacaitzintli.

La casa – refugio a donde llegaron ellas y muchas otras mujeres que vivieron violencia de género en el estado, es parte de los trabajos del Colectivo Feminista Cihuatlahtolli. Leer Más

De la tradición al empoderamiento: historias de mujeres totonacas

//Por: Ana Alicia Osorio//

El humo del fogón llevó a algunas mujeres del Totonacapan a viajar por lugares que no imaginaron, las telas hechas hilo por hilo a conocer otras culturas, el barro convertido en arte a tener ingresos para subsistir.

La cocina y el tejido han sido por generaciones el destino de las mujeres totonacas, pero algunas lo tomaron y le dieron otro valor.

Aún con las dificultades que enfrentan estas mujeres indígenas, con sus tradiciones y trabajo han obtenido recursos y reconocimientos, viajado y estudiado. Se han empoderado. Leer Más

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