YLC

//Por: Ana Alicia Osorio//

Mientras YLC seguía el proceso penal contra el hombre que intentó matarla, vio en un periódico que él fue detenido por un feminicidio unos año atrás. Eso aumentó su miedo. 

“De 40 puñaladas en 2016, un año antes de estar conmigo, obviamente esto me pone mal porque me confirma nuevamente que eso quería hacer conmigo, eso iba a hacer conmigo”, dice al otro lado del teléfono. 

De YLC no se da su nombre porque antes de terminar la llamada elige aparecer con esas letras. Eso le da un poco más de seguridad. Tanto como podría tener en un situación como la que se enfrenta. 


Hace dos años, un día antes de su cumpleaños, salió a cenar con sus amigas sin saber que sería el último día de la vida como la conocía. 

Ese día los celos de su pareja escalaron en el violentómetro hasta los golpes, intentos de ahorcarla y demás violencia física. 

Horas después y con la promesa de que todo estaría bien, logró que la llevara al servicio de urgencias donde pidió ayuda. 

Pero antes de que ella pudiera ver a su familia, él ya le había dicho que la agresora había sido ella y ponerles de su lado, lo que fue fácil “para todo mundo era encantador” .

Por eso YLC aceptó seguir con la relación, con la condición de que no fuera a su casa, hasta el día que casi le quita la vida asfixiándola. 

Pero la vida no la recuperó igual: tuvo que mudarse a vivir con su mamá, dejar un trabajo, no puede salir sola, no puede tener paz y justicia. 

“Cuando termino con él, es el día de hoy y hasta la fecha es encontrármelo en todos lados (…) yo salgo con gas pimienta, compartiendo mi ubicación a todo mundo (…) tengo que cambiar mi rutina completamente porque él ya se la sabía”, cuenta. 

Aún con lo que vivió la procuración de justicia no ha avanzado. Su denuncia solo es por hostigamiento, le piden conciliar y cuando pidió que se tomara en cuenta que ya asesinó otra mujer se negaron. 

De órdenes de protección (mecanismo contemplado en las leyes para proteger las vidas de las mujeres) ni hablar, le dicen que ni siquiera existe. 

YLC no está a salvo. Le han llegado amenazas de que su agresor piensa que ella estuvo involucrada en que pisara la cárcel por el feminicidio que cometió años antes. Eso ella lo sabe y por eso durante toda la llamada dice constantemente que perdió su independencia y perdió su libertad. La mataron cuando intentaron matarla a ella. 


Algunas organizaciones que pueden ayudarte si sufres violencia, se encuentran en este directorio

En este link puedes leer más sobre las sobrevivientes de un intento de feminicidio

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