Abortar en tiempos de coronavirus

//Por: Alba Valdez//

A la prohibición y falta de información segura para abortar se le añadió  el confinamiento de estos últimos meses, lo que ha llevado a las mujeres a tomar sus propios protocolos y crear redes de apoyo para hacerlo desde su casa en la clandestinidad.

Daniela, Karla, María y Alejandra distan en muchos kilómetros de carretera, pero a distancia se conocieron y lograron acompañarse durante sus procesos de aborto. 

A través de una pantalla táctil, Alejandra las conoció y con mensajes vía whats app les ayudó a conseguir el misoprostol (medicamento que se usa para abortar) al mismo tiempo les mandaba palabras de sororidad desde su habitación, ya que estas mujeres que no contaban con alguien que las apoyara.

De  acuerdo con el Consejo Nacional de Población (CONAPO) y del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), durante el confinamiento podría haber 30 por ciento más embarazos no deseados. Tan solo en Veracruz las llamadas para acceder a información segura aumentaron al doble, indica  Ana, una mujer que se dedica a hacer acompañamientos virtuales durante esta pandemia.

Creando redes

La necesidad de apoyar a otras mujeres durante el encierro surgió luego de que Alejandra, originaria de Nuevo León, tuvo complicaciones económicas durante el confinamiento. Se embarazó, decidió abortar y a los pocos días se quedó sin trabajo, también sin sus ahorros de los últimos meses.

Después de la segunda toma, Alejandra ya no pudo acudir a la ginecóloga para que le hiciera otra revisión, su aborto se complicó y consiguió apoyo con la Red Necesito Abortar México, quienes a través de servicio a domicilio le apoyaron con el resto de medicamento que le hacía falta.

“Terminó mi contrato y ya no lo renovaron por la situación, debido a la pandemia mi puesto ya no era necesario. Tenía ahorros, afortunadamente soy muy ahorrativa y saque todos mis ahorros y pagué las consultas y el miso me lo facilitó la red. Ellas pidieron un uber desde donde se encuentran las chicas y me lo mandaron hasta mi casa y la verdad es que me facilitaron un buen la vida y con eso para mí fue como mayor tranquilidad porque la verdad para mí fue difícil porque le había pensado mucho con el dinero porque esos ahorros debían durarme toda la cuarentena”, contó.

En la misma semana que Alejandra abortó decidió crear una pagina en redes sociales llamada “aborto en casa”, donde narró paso a paso su experiencia y la dejó abierta para que aquellas mujeres que estaban viviendo el mismo proceso desde el confinamiento pudieran contar su experiencia, o bien, solicitar apoyo y acompañamiento.

 “La respuesta de las chicas fue genial, muchas de ellas me llamaban como para decirme que me daban muchos abrazo y mucho amor, y te quiero contar como fue mi proceso, y la verdad es que fue muy bonito. A mí me daba mucho miedo porque subí fotos del producto, de los coágulos de sangre, y me daba miedo que alguien se molestara, la verdad es que fue todo lo contrario. Me escribieron chicas de preparatoria que me decían gracias porque no sabían de qué tamaño era, como iba a ser, fue como un proceso bien chido en que ellas me contaban a mí y yo también aprendía y ellas me acompañaban”, dijo.

Durante esos días, Alejandra, se percató que no era la única mujer que estaba viviendo un aborto durante la pandemia y constató que los problemas para acceder a uno se habían multiplicado, pues a pesar de que en estados como Oaxaca y Ciudad de México acceder a una interrupción es legal, las mujeres no contaban con las clínicas porque habían dejado de trabajar durante la pandemia.

En ese lapso conoció a dos mujeres de la Ciudad de México que le escribieron para solicitarle apoyo ya que ninguna de ellas podía salir de su casa por la contingencia. Alejandra las contactó con una red de su estado quienes les brindaron el medicamento.

“Todas creemos que por estar en Ciudad de México a fuerza vas a tener la información porque es legal hasta las 12 semanas, entonces vas a tener la información, pero no la tenían, entonces fue como de contactar redes que pudieran acompañarlas  y si fue como muy fuerte saber eso, el hecho de que allá sea legal no quiere decir que durante estas crisis estén preparadas”, narra.

Aislamiento suma problemas

Otros tres casos difíciles que llegaron hasta la página de “mi aborto” fue el de Daniela, Karla y María, quienes por ser menores de edad no tenían permiso de salir de su casa a comprar el medicamento y tampoco el dinero.

Daniela logró conseguir dinero con unas amigas y salió de casa sin que sus padres se dieran cuenta a realizarse los análisis, ahí comprobó que sí estaba embarazada y la misma red que apoyó a Alejandra le donó a ella el medicamento.

Karla no podía salir de su casa porque ya tenía dos hijos a los que no quería exponer en la calle, no contaba con trabajo y vive violencia doméstica, ella pidió a la red las pastillas y el acompañamiento, ahora también recibe apoyo psicológico mientras continúa viviendo con su agresor.

María, se comunicó con Alejandra y le pidió que la acompañara, no tenía a nadie quien la apoyara y Alejandra estuvo con ella durante todo el proceso.

“Dentro de todo lo difícil del proceso hay algo bueno, te rodeas de mujeres que están en la misma situación que tú y te apoyan, a mí me propusieron hacer una vaquita para que pudiera pagar mis consultas, es algo muy sororo que aunque no nos conozcamos y en medio de todo el caos por la pandemia te dan un respiro”, agregó.

En Oaxaca y en Ciudad de México se permite el aborto hasta las 12 semanas por decisión de la mujer, pero en Veracruz al igual que sucede en 29 estados, está prohibido. 

Este 29 de julio las y los ministros de  la Suprema Corte de Justicia de la Nación debatieron un proyecto que ordenaría que el Congreso de Veracruz modificara las causales de aborto legal en la entidad, pero fue rechazado con 4 votos en contra. Ahora deben volver a analizarlo y presentarlo. 

Este proyecto era visto por activistas como una oportunidad para que en el resto del país se abriera la puerta para la ampliación de causales de aborto; pero por ahora las mujeres deben continuar en la clandestinidad y buscando redes de apoyo para sobrellevar estos procesos. 

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