No eres mala madre, es depresión post-parto

//Por: Shuemy Pérez//

“Mi ginecóloga me contó que tuvo una paciente que dio a luz con ellos y que el marido a la semana le habló que había que internarla en un lugar psiquiátrico porque le va hacer algo a nuestro hijo y sí, tuvieron que internarla en un hospital con un tratamiento bastante rudo, se mejoró como al mes, con terapias. Un mes después era otra, amaba a su hijo y lo cuidaba a diferencia de la otra (la mujer de un mes antes) que pensaba en lastimar al bebé y hacerle daño, ¿y qué decía la gente? Que ‘está loca’ y no, es un desajuste hormonal muy cañón, el choque tan brutal que tienes porque todo el mundo está ‘Ay el bebé’ y no se dan cuenta que también acabas de nacer tú como mamá y el hecho de tener a un humano que depende totalmente de ti y lo que le pase, sea bueno o malo, es totalmente tu responsabilidad”, contó María Nava.

Todas y todos hemos escuchado sobre el instinto materno y los sentimientos que se “desbloquean” al ser madres, muchos de ellos son visto de manera romántica, sin embargo, no se muestra el lado realista de la maternidad, los cambios de humores, los baby blues y la depresión post parto.

Los dos últimos son muy poco tocados, debido a un contexto social, donde la maternidad debe ser vista como algo maravilloso y no como una carga, es por esto que la mayoría de las mujeres no pueden expresar sus verdaderos sentimientos después de parir, a pesar de que es algo normal que las mujeres sufran de estos sentimientos de tristeza y dolor.

Pero ¿qué son los baby blues? ¿qué tan frecuente es la depresión post parto? ¿cómo se pueden atender?

Según el portal Mi bebé y yo, los baby blues, cuya traducción al español sería “tristeza por la llegada del bebé”, son una reacción normal que sufren las mujeres después del parto, además puedes padecerlos y no darte cuenta de ello, tiene una duración máxima de dos semanas, cuando los síntomas son más fuertes y duraderos se habla de una depresión post parto.

María Nava, mamá trabajadora, sufrió de baby blues, tuvo un embarazo complicado, más allá de los dolores que el embarazo conlleva también tuvo que soportar los juicios de su familia y amistades, a pesar de tener planeada su maternidad.

“Para mí la idea de la maternidad siempre fue una decisión muy seria; generalmente la maternidad la sociedad la romantiza un chorro, la sociedad, la familia y las amigas. Tuve un embarazo súper difícil, ya venía afectada psicológicamente por todo, tuve amenaza de aborto desde los 3 meses y luego tuve preclamsia, me chuté cuatro meses en la cama y eso no ayudaba porque ya estaba mal, digamos un poco de depresión y tenía ataques de ansiedad”.

Ana Irene Muro Lagunes, médica especialista en medicina familiar, especialista en sexología educativa y psicoterapia del reencuentro compartió las diferencias entre el baby blues y la depresión post parto, las cuales pueden ser la intensidad de los síntomas, el primero se considera algo generalizado, depresiones leves post parto muy comunes y regularmente se dan los primeros dos o tres días y pueden durar hasta dos semanas,

“Es una especie de melancolía y no pasan de ahí. Cuando pasan dos semanas es porque se instala una depresión post parto que es mucho más duradera en el primer trimestre, casi siempre, pero puede tardar hasta un año si no se atiende a tiempo”.

Los síntomas que mencionó son: depresión, tristeza, culpa, irritabilidad, llanto, sensación de fatiga o cansancio, desatención del bebé (ausencia de la madre), alteraciones en la forma de comer (comer mucho o no comer), puede haber trastorno del sueño, cefalea, cambios de humor y ataques de pánico.

“Cuando nació mi hija fue como quitarme un peso de encima, de ‘ok, ya salió’, pero yo sí estaba preparada mentalmente para el post parto, pero jamás se comparará lo que te dicen a lo que sientes. La primera noche no quise que se llevaran a la niña al cunero porque casi te obligan a darle fórmula y yo no quería, la primera noche me la pasé en vela, así histérica, de respira, no respira, pero todavía no sentía, así como todo mi organismo, sentía raro, pero nada feo” relata María.

La especialista en sexología educativa explicó los cambios que se dan durante el embarazo “todo su sistema cambia, el metabolismo, el aparato circulatorio, el aparato pulmonar, el aparato urinario, todas sus hormonas están cambiando, entonces cuando viene el parto, sobreviene un abrupto descenso de las hormonas y se considera que esto afecta mucho en los baby blues, en una depresión leve”.

“Cuando me pasó yo le dije a unas amigas, una de ellas tiene una niña como de seis años y la otra no tiene hijos, y cuando les decía lo que me pasaba me decía ‘Ay qué exagerada’ y la otra que es mamá me decía ‘A mí no me pasó eso, eres una exagerada’ Claro, obviamente no a todas las mujeres les pasa, a mí me fue bien, hay mujeres que les va peor. Mi mamá es de las que dice que te tienes que aguantar” recuerda María.

En diversas ocasiones, las mujeres no suelen hablar de sus verdaderas emociones o sentimientos después del parto, debido a la carga social, la médica Ana Irene comparte los motivos:

“La sociedad ha estigmatizado las emociones, se les tacha de locas, de débiles, de trastornados y la verdad es que todas y todos tenemos problemas emocionales alguna vez en la vida y más en una sociedad tan estresante y muy insensible ante las situaciones afectivas desde la niñez. La mujer no puede hablar porque no sabe lo que está sintiendo, no sabe que está sufriendo una depresión post parto, no sabe identificar. Las emociones no son buenas ni malas, las emociones nos avisan qué está pasando en nuestro cuerpo y en nuestra mente, en nuestro estado de ánimo, tenemos que aprender a identificarlas para saber y ponerle nombre a lo que estamos sintiendo”.

¿Qué lo provoca?

Las mujeres que tienen problemas personales, parejas, embarazos no deseados, problemas de depresión anteriores, problemas económicos o con la familia o pareja, la falta de preparación y de información realista sobre la maternidad, hace que tengan mayor probabilidad de sufrir depresión post parto o baby blues notable

“Sucede que no se les dice o habla, en mi experiencia y mi opinión, se les habla de manea idealista de lo que es tener un bebé, como si fuera a tener un muñeco y todo fuera felicidad y no se les explica realmente, ni se ve realmente, el aspecto de que un bebé implica muchísimas atenciones, una pérdida de tiempo importante para la madre en su propia vida y en sus propios proyectos y que requiere de cierta preparación no nada más biológica para tener hijos, una preparación psicológica, una preparación financiera-económica en la familia o en la madre” explicó Ana Irene, médica.

¿Cómo se trata?

Para los baby blues no existe un tratamiento, debido a que los padecimientos son leves y poco duraderos, lo que se recomienda es tener redes de apoyos de parte de la pareja, la familia y las amistades, cuando los síntomas se van no dejan secuela.

La depresión post parto es más severa por lo que requiere de mucha atención a tiempo por parte de un psicólogo especialista en el tema, también requiere mucho apoyo de la familia, de la pareja, de las amistades.

Cuando la depresión es muy fuerte el tratamiento se basa en antidepresivos, puede requerir psicoterapia y puede ser individual, con un o una psicoterapeuta experimentado o redes grupales de mujeres que han sufrido depresión post parto que puedan ayudar.

Sin embargo, la médica Ana Irene, dice que hace falta mucha investigación para frenar estos casos, así como que se debe informar desde antes estos padecimientos porque las consecuencias pueden ser graves, debido a que los baby blues tienden a tener una presencia de 95 por cientos de las mujeres embarazadas y la depresión post parto tiene una presencia del 10 al 15 por ciento.

“A nuestra sociedad le hacen falta más estudios de los problemas de la mujer en cuanto a problemas de trastornos emocionales, psicológicos y afectivos, porque en nuestra sociedad como mujeres no se nos toma en cuenta, entonces yo considero que en México son más, pero no se les toma en cuenta. La medicina preventiva se ha ido dejando, porque la prevención no deja dinero, la enfermedad sí. El neoliberalismo ha sido muy cruel”, indicó.

“Las depresiones son trastornos emocionales y de metabolismo, porque hay hormonas y sustancias en el cuerpo que producen alegría o que producen depresión, la mujer puede caer en un estado de agotamiento o llegar hasta el suicidio, pudiera llegar a intentar dañar al niño, intentar dañarse a ella o a otra persona”, añadió.

María Nava, de 32 años de edad, madre de una bebé de un año y mujer trabajadora, sufrió por dos semanas de baby blues, sus síntomas fueron leves y logró detectar que lo que padecía era algo normal gracias a la información preventiva que obtuvo, debido a un embarazo planificado, su nombre fue modificado porque no quería que sus amigas la siguieran juzgando.

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