Caldero Feminista

En la opinión de Colectivo Akelarre

El cuidado y el autocuidado al centro de la nueva normalidad

¿Quién nos ha apoyado en esos momentos en que ni siquiera podemos movernos debido a un malestar? ¿Quién ha puesto su tiempo y energía en cuidarnos? Esas son las preguntas que nos hacemos para reconocer a todas aquellas que son o han sido cuidadoras. Esta temática es poco hablada y ha sido gracias a las feministas que el tema ha salido a relucir con fuerza en los últimos años.

Hablar del cuidado es importante porque es un trabajo no reconocido o peor aún, invisibilizado; igual que ocurre con el trabajo del hogar. Ha sido orillado a una visión de obligación porque son las mujeres las que siempre proveen de amor y cuidado porque “nadie” lo hace mejor que ellas. Es necesario visibilizar que el cuidado y el hogar son espacios que generan trabajos,  que constituyen la base, y más aún, el corazón de la formación del capital. Las mujeres, en quienes recae la mayor parte de estas labores, generan una economía reproductiva que satisface las necesidades vitales y producen y reproducen la vida cotidiana como ya han apuntalado feministas como Silvia Federicci y Julia Evelyn Martínez.

Esto quiere decir que la economía reproductiva que generan las mujeres cuando cuidan a bebés, niñas, niños, adultos, ancianas/os o cuando hacen las labores del hogar es la base sin la cual no existiría la economía productiva. En otras palabras, los cuidados aseguran que tengamos bienestar y que nuestras necesidades fisiológicas, mentales, emocionales, de protección y seguridad sean posibles para ser personas sanas, y después podamos incorporarnos como parte de la “población económicamente activa”.   

Ante el panorama de la pandemia por COVID-19 es importante que reconozcamos y que cada vez hablemos más y pensemos en conjunto por qué el cuidado tiene que estar al centro de la nueva normalidad post-covid. Los efectos del confinamiento en casa ya se han dejado ver: se alteran nuestros horarios de sueño, de comida, estrés; y en medio de eso, tratamos de equilibrar lo “virtual” con nuestra vida concreta. Y en este contexto vuelven a ser las mujeres de quienes se espera que ejerzan además labores de cuidado hacia otras personas.

Si no comenzamos a poner en el centro de la economía la importancia de hablar de cuidados y autocuidados corremos el riesgo de caer en una nueva forma de explotación donde lo importante será seguir produciendo de manera altamente eficaz sin importar nuestra salud física, emocional y mental, es decir, nuestro bienestar; y ahora de una forma más atroz, pues tiene el velo de un discurso que muestra lo “fácil y cómodo” que es realizar estas labores con la ventaja de la tecnología y desde el hogar.

El próximo sábado 13 junio estaremos hablando sobre cuidados y autocuidados en el marco de la economía feminista con una especialista en el tema, la Dra. Verónica Moreno Uribe (antropóloga de la Universidad Veracruzana que investiga sobre economía feminista), te invitamos a estar presente y seguir reflexionando sobre este tema. Escríbenos a nuestras redes sociales para darte mayor información. 

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