Hablemos de masturbación y orgasmos

//Por: Alba Valdez//

Hacer el spiderman, tocar el arpa, buscar el nemo, tocar la pecera, son algunas formas coloquiales de llamarle a la masturbación femenina, sí, esa acción de personal que las mujeres realizamos al explorar nuestro cuerpo, solas o en pareja, y que muy poco se habla.

En la escuela no lo cuentan, la iglesia dice que es pecado,  tus padres ni pensarlo, pero la ansiedad, la falta de sueño, la soledad y la falta de convivencia social durante esta época de confinamiento nos lo susurra a diario: tócate, mastúrbate, ¡vamos! estás sin hacer nada. La famosa “nueva normalidad” debería de dejarnos esto: ganas constantes de auto explorarnos.

La primera vez que hablé de ello fue con un grupo de amigas en la preparatoria cuando tenía 16 años y quería entender esa sensación de placer que me daba al tocarme. Sí hablo de los orgasmos, esa explosión que sentimos entre las piernas cuando nos masturbamos.

Alicia Delicia, psicóloga y una de mis twiiteras favoritas dice que “la parte de decidir masturbarte es por amor propio, mastúrbate por conocerte,  me gusta ser yo la primera persona que me dé placer sexualmente, por eso yo invito a todes a que lo hagan, es un acto de amor propio, es gusto para ti misme, es una conexión corporal  y puede ser espiritual, tienes la capacidad de darte placer con solo tu manita, hazlo”. 

Hace unos meses leía un estudio llamado “Diferencias en la frecuencia del orgasmo entre hombres y mujeres homosexuales, lesbianas, bisexuales y heterosexuales en una muestra nacional de EE. UU”, publicado en 2014, en el que explica que solo el 65 por ciento de las mujeres heterosexuales han tenido un orgasmo durante en una relación sexual, mientras que los hombres un 95 por ciento afirmó haber llegado.

Mi pregunta al instante y probablemente la de ustedes es ¿Por qué las mujeres llegamos menos?, y bien, si las razones por las que las mujeres no llegamos son muy individuales, Alicia Delicia explica que  “Hay fenómenos sociales que sí se pueden identificar como el patriarcado, que en general a las que crecemos siendo mujeres cis nos enseñan que el placer sexual está mal, hay mucha desinformación a nivel anatómico, y mucho culpabilizar como si el placer fuera malo, muchos vestigios de habernos creado esta idea de separación y espíritu, como si no sentir en este cuerpo fuera una forma de ganarnos un premio en algún otro lado y en algún otro momento”.

El tabú de la masturbación 

Las personas nos tocamos desde tiempos inmemorables, pero a lo largo de la historia se han ido creando mitos que le dan una carga negativa a la masturbación, lo hacen ver como un pecado, del cual a las mujeres se nos juzga más y básicamente nos educan para dar placer, y a los hombres para recibirlo.

Cuando Roxana tuvo su primer orgasmo tenía 19 años, había tenido una sola pareja sexual durante 3 años, y nunca se había masturbado porque le daba miedo lastimarse.

“Pasó mucho tiempo, es más creía que eso de los orgasmos era un mito, pero no, cuando pasó fue con mi siguiente pareja sexual, para esto yo había tenido un novio por mucho tiempo y nunca había podido con él porque nos enfocábamos en su placer. Siempre que él terminaba, se retiraba y eso ya había terminado”, narra.

Susana cuenta que a su novio no le gustaba que se tocara, que eso era sinónimo de que él no la satisfacía y que eso podría ocasionar que ella le fuera infiel o que incluso perdiera sensibilidad

Ante esto, la sexóloga Vanna Lisa Lombardo, aclara que se trata de un mito que al masturbarse las mujeres pierden sensibilidad, pues según estudios realizados a sus pacientes, en lo que se refiere a poca sensibilidad tiene que ver con la habilidad menos desarrollada para detonar los puntos de placer, con esto quiere decir que al masturbarse con mayor frecuencia no se pierde sensibilidad, sino al contrario, se gana habilidad de reconocimiento de los lugares.

“A mí ya se me olvidó lo que es un orgasmo”, cuenta Silvia de 23 años, quien está casada desde hace 5 años y tiene dos hijas, dice que cuando su pareja tiene un orgasmo es cuando termina el acto sexual. Masturbarse con su pareja o a solas no es opción, pues le da pena.

“Mi abuela materna y quien era su pareja fueron quienes me criaron nunca me hablaron de sexualidad ni nada relacionado al cambio en el cuerpo de una mujer.  Sé que es un acto que nos ayuda a satisfacer una necesidad del cuerpo, actualmente yo no la practico porque en lo personal casi no me dan ganas de sexo, cuando llego a tener relaciones y la pareja llega al orgasmo, y a mi pues me da pena tocarme enfrente de él”, narra.

La famosa brecha del orgasmo entre hombres y mujeres es del 30 por ciento, de acuerdo con el estudio que les mencioné pues los hombres tienen mayor apertura para desarrollar su sexualidad en comparación las mujeres. 

La masturbación es un acto de amor propio que  tiene múltiples beneficios como quitar el estrés, disminuir dolores menstruales, fortalecer el sistema inmune y hasta prevenir sufrir de incontinencia. Estas son muchas razones para que le toques el timbre al diablo o como le quieras llamar.

La contingencia por el coronavirus nos ha modificado nuestras rutinas y por lo tanto hemos adquirido nuevas, no hay mejor momento para que aprendas a quererte, a conocerte, a darte placer, así que toma como una señal de las Diosas haberte topado con éste reportaje y corre a tu posición más cómoda para  auto explorarte.

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