Caldero Feminista

En la opinión de Colectivo Akelarre

Por : Jimena Vio

La pandemia de mujeres asesinadas ya estaba presente

Nos encontramos en un cambio planetario, en cambios internos, somos seres ecosistémicos capaces de adaptarse y modificar los entornos.

Últimamente escuchamos de forma oficialista la cantidad de muertos que han resultado de la mutación de un virus, haciendo en consecuencia que modifiquemos desde nuestra visión del futuro pasando por las prácticas hasta la forma de relacionarnos, también estamos mutando. Se nos impide tocarnos, besarnos, sentirnos, no salir. Se nos limita a ser comunidad, cuando nos dicen que seamos unidxs, estando separadxs, nos inmoviliza el miedo.

Las mujeres sabemos que la muerte, el sufrimiento, la incertidumbre impera por generaciones. En el estado de Veracruz, llevamos muchos años conviviendo con la muerte, caminando y compartiendo espacios (sin saberlo) con los cómplices de desapariciones. Quienes trabajan  de forma organizada contra  la política de terror, saben que se arriesga el pellejo en cada acción, quienes son mujeres saben que al salir de casa  se vivirán tantas violencias simbólicas que es mejor  aprender a digerirlas, normalizarlas. Quienes sufren violencia en casa, saben que la secrecía es parte de la muerte. Quienes tienen infantes saben que están expuestos a riesgo permanente. Quienes desde las oficinas pretenden cambiar las cosas se encuentran bajo un panorama de frustración. La pandemia de la muerte ya estaba presente, también era invisible, pero todo lo contrario a un ser minúsculo. Esa es la verdadera pandemia de todos los día, saber que a las mujeres nos matan para conseguir placer, para grabarnos, para comerciar con nuestros cuerpos y explotarnos. Saber que la pandemia ha estado ahí, siempre, sin quererla ver, peor: auto- engañándonos que no existe. 

El 8 de marzo de 2020, de forma simultánea y sin conocernos hicimos equipo, demostramos que juntas, el patriarcado tiembla, que somos guerreras y existe la pandemia feminicida. El 9M tuvimos un día invisibilizadas por gusto, para demostrar lo que sucede sin nosotras y el 10 de marzo supimos que un asesino más estaba suelto.

Con el tiempo hemos entendido que somos equipo, que nos necesitamos, que debemos responder a la altura de nuestras capacidades ante el conflicto, que podemos aprender por el gusto de saber y no de pretender. Que ser diferente es prioritario y que la individualidad debe ser respetada, que valemos y no solo tenemos un costo.

No somos inmortales y somos necesaries, el autocuidado personal y colectivo es URGENTE, darnos cuenta de que, si no generamos y fortalecemos la comunidad desde nuestras herramientas y capacidades, moriremos esperando ayuda, creyendo, esperanzadxs. Debemos asumir responsabilidades y actuar para vivir, exigir que se cumplan las leyes, recalcar cuando no sucede. Es lo justo. Merecemos no estar en conflictos prefabricados que impidan vidas libres de violencias.

Cuidarnos es un acto de rebeldía cuando siempre hay que vivir para lxs otrxs, peor aún nos arrebatan la Vida por monedas. Cuidarnos es Vivir, que la vida es hacer comunidad y la comunidad nos da Vida. Es un canto de dignidad en épocas donde se nos olvidó el significado del concepto y a todo esto, reflexionemos ¿cómo vivimos la dignidad?

2 comentarios

  • Las personas que escapamos al sistema patriarcal deberíamos estar más organizadas y mejorar nuestra capacidad de crear comunidad. En torno a una nueva religión atea/agnóstica, feminista, antirracista y ecologista podríamos lograrlo. En infinito5.home.blog escribo más detalles sobre ella.

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  • Una dura realidad que vive nuestro país. Algo que pensaba, es la absurda cantidad de gente que intenta minimizar el movimiento feminista con cosas como “pero los hombres también mueren”, resulta triste que les interesa más tratar de parar el movimiento que tratar de impedir que muera un hombre. Hacen podcasts, conferencias, artículos, todos ellos tratando de opacar al feminismo y a las mujeres que luchan por derechos fundamentales como los son la seguridad y la salud. Pero la realidad está ahí, han tratado de ocultar cifras, pero estas cifras son tan altas que resultaron imposibles de ocultar. Los hombres mueren por otros hombres, por delincuencia y rara vez en sus casas. Las mujeres son asesinadas en sus casas, por sus maridos, padres, hermanos, amantes, “amigos”… Por lo normalizado que está este mal.
    Sigue escribiendo, es necesario, porque son cosas que no se deben callar.

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