Caldero Feminista

En la opinión de Colectivo Akelarre

Por María Fernanda Medina Mariscal

El día que pasé de ser activista a ser activista feminista

A lo largo de mi vida he participado en diferentes movimientos sociales como la protección del medio ambiente, la defensa del territorio o los derechos humanos; me pronuncié en contra de la reforma de PEMEX y me sumé al movimiento nacional en defensa del petróleo, así como al movimiento #YoSoy132; también en contra de la minería a cielo abierto y el rechazo a presas en los ríos del Estado. 

En 2011 se reformó el artículo 4º constitucional del Estado de Veracruz, a través de una ley la cual afirma que “quedará protegida la vida del ser humano desde su gestación hasta su muerte natural, cancelando por esta vía la posibilidad de que en la entidad se practique la interrupción legal del embarazo, criminalizando a las mujeres que decidan hacerlo” (Martínez, 2016); lo anterior, sin importar las condiciones, ni las edades, cultura o procedencia de las mujeres. Fue a partir de ahí que  decidí tomar una postura crítica y política para reconocerme como defensora de los derechos de las mujeres, reconstruir la manera de vivir mi vida cotidiana, reflexionar, cuestionar y criticar la vida social que hasta el momento llevaba. 

Tiempo después con relación al mismo tema se llevó a cabo una sesión ordinaria en el Congreso del Estado en Xalapa, en julio de 2016, de igual forma nos manifestamos para mostrarnos en contra de la reforma alzando la voz como mujeres libres para decidir sobre nuestras vidas y cuerpos. Fue impactante ver cómo nos ven y nos tratan – a las mujeres – cuando asumimos una postura pública en contra de la visión androcentrista que ocupa el espacio de la vida social. Lo que pasó ahí fue una negación absoluta por comprender nuestros argumentos; había monjas en las filas del Congreso, había sacerdotes, y los ya conocidos miembros de Provida coordinados por el grupo “Sí Vida, Sí Familia” cuyo presidente, Arturo Segovia Flores, representa los intereses de la iglesia católica y de grupos conservadores. Durante ese periodo hubo manifestaciones públicas y paros en el Congreso para impedir su aprobación. 

Respecto a la manifestación que hicimos en el Congreso estatal, los políticos varones no dejaban de mencionar a sus madres como máximo referente de vida y educación (una vez más condicionando o naturalizando la crianza a las mujeres). Nos llamaron sicarias, asesinas, acarreadas, ignorantes y malas madres.

Una vez más la incomprensión de tanta ignorancia me apretaba por todos lados, pero a diferencia de la primera vez en 2011, ahora estaba Akelarre, un grupo de mujeres solidarias que representan fortaleza para muchas otras, las compañeras que gritan al lado tuyo para acompañarte, para curar el alma;  para luchar. 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s