De este lado por favor

En la voz de Penny Ramírez

No es sopresa que las mujeres nos veamos relegada en el ámbito laboral y el periodismo no es la excepción, según cálculos de organizaciones como PUM, la mujeres solo representamos el 4 por ciento y si hablamos de puestos como fotoperiodista o camarógrafo el número de vuelve aún más pequeño. 

Tampoco es sopresa que dentro del ámbito laboral, se sufra violencia, acoso, brecha salarial y una constante lucha para demostrar que si podemos desempeñar “un trabajo de hombres”.

Muchas de nosotras la fotógrafas hemos tenido que pelear por espacios dentro de nuestro espacio de trabajo, porque en un supuesto afán de cuidarnos del peligro nos relegan a las secciones más “femeninas” como espectáculos o sociales, pero el cambio está en camino y como bien se dice no se va a caer lo vamos a tirar, pues poco a poco hemos hecho propias marchas por la del 28 de septiembre o el 8 de marzo.

El pasado 16 de agosto, en la capital del país se sucitó una marcha inédita en diversos sentidos, la rabia y la indigna se volvió colectiva, el saldo: el Ángel de la Independencia intervenido con graffiti, una estación de policía ( que cabe mencionar lleva desde el 19 de septiembre de 2017 abandonada) con quemas y dos estaciones de Metrobus con daños, pero más importante de todo el gobierno local tuvo un diálogo abierto y directo con diversas agrupaciones feministas  ¿era necesario llegar a estos términos para abrir la puertas del gobierno? 

En dicha marcha pese al peligro que esto mismo implica, trabajamos tranquilas, al saber que la de a lado es compañera y no competencia, entre el caos nos buscábamos unas a otras y a lo lejos veíamos como a nuestros compañeros los llenaban de pintura, porque NO es NO hablemos de una foto o de sexo. Nos hermanamos más que nunca, porque sabíamos que pasará lo que pasará nos cuidabamos nosotras.

Este espacio se lo dedico a ellas, a las guerrera de la lente y las artesanas de la luz. Fotógrafas, compañeras y luchadoras, quienes a través de sus ojos nos muestran el mundo y desafían pensamientos anacrónicos. 

Cómo Andrea Murcia, que se aventuró a dejar su natal Guadalajara para probar suertes en la Capital y hoy es uno de los elementos más talentosos de la agencia Cuartoscuro o Nayeli Cruz, quien trabaja en el Heraldo de México pero es también un referente de la fotografía documental en América Latina o como Lucía Flores, que contra fundó la agencia Obturador y hoy es una de la más importantes en la CDMX y además está confirmada en un 90% por mujeres o como Quetzali Nicté, que no solo muestra su talento a través de la páginas de Excélsior también les da rostro y espacio a las víctimas de la violencia de género. 

Falta una larga lista de nombres y virtudes, que poco a poco irán mostrándose ente estás líneas, a través de ellas podremos conocer lo más bello y sublime de esta profesión pero también lo horrido, eso que construye y deconstruye. Por qué el mounstro del patriarcado está ahí en cada foto en cada click y pese a ello, crean y ríen.

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