Autoridades fallan en difundir condón femenino

ANA ALICIA OSORIO

Para algunas veracruzanas la existencia del condón femenino es casi igual a la del chupacabras o el coco, es decir, se trata de un mito urbano que en algunos casos han escuchado.
El método anticonceptivo y de protección en las relaciones sexuales les ha sido mencionado a las mujeres pero nunca lo han visto, o en caso de haberlo hecho no saben como usarlo pues ni siquiera en las escuelas les muestran la forma en que deben hacerlo.
Patricia Ponce Jiménez, integrante del Grupo Multisectorial de VIH- SIDA, aseguró que el sector salud no ha realizado las suficientes campañas para dar a conocer este método anticonceptivo a pesar de tratarse del más seguro para prevenir Enfermedades de Transmisión Sexual.


“Los he escuchado pero no los he visto, la verdad no habían hablado de ellos como de los masculinos. Solo los nombran a veces (en la escuela ) pero no enseñan como usarlos ni los he visto, como enseñan a usar los masculinos”, comentó una joven estudiante de preparatoria, quien como muchas otras mujeres no ha recibido la instrucción necesaria para poder hacer uso de los preservativos que ella se podría colocar.
Algunas ni siquiera han escuchado hablar de él, pues en la escuela nunca se los mencionaron ni explicaron la forma en la que funcionan o los beneficios que tendrían en caso de usarlos y las campañas que tendría que realizar el sector salud al respecto no han tenido el impacto que debieran.
“Nunca los había visto y que yo recuerde nunca me hablaron de ellos (en la escuela)”, narró una estudiante de secundaria, quien hace muy poco tuvo clases de educación sexual en su materia de biología pero el condón femenino que funciona para prevenir embarazos no deseados y Enfermedades de Transmisión Sexual, no formó parte de los métodos que les mencionaron.
“Tiene que hacer tarea de promoción, de enseñar el uso correcto del condón femenino y luego tiene que entregarlo para que la mujer practique”, aseveró la integrante del Grupo Multisectorial de VIH- SIDA.
Para ella, los condones femeninos serían una herramienta de poder de las mujeres para tener una vida sexual activa sana al tener la posibilidad de usar los métodos de protección sin necesidad de esperar a que su pareja sexual lo haga.
“Es un elemento que le da poder a la mujer, de poder asumir la responsabilidad de mi cuerpo y mi vida amorosa y sexual. No darle esos elementos está en contra de darle ese poder de decisión, poder de decidir sobre todo tener una vida sexual”, comentó.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística Geografía e Historia, en el 2015 el 18.7 por ciento de los partos que se presentaron fueron de mujeres menores de 20 años. Según dicho organismo, en el año 2015 se presentaron 144,842  es decir en ese año dieron a luz más de 21 mil adolescentes.
Además, según Ponce Jiménez la epidemia de VIH- SIDA se ha esparcido de manera importante entre personas jóvenes y las mujeres son “el centro de la epidemia”, por lo que dijo que es urgente que se apliquen estrategias para que conozcan los métodos de protección incluido el preservativo femenino.
“Tiene muchísimas más ventajas para una mujer que un condón femenino, la primera de ellas es que no tienes que estar negociando su uso (…) no corta la relación, lo llevas puesto inicias la relación amorosa o sexual y el coito sin necesidad de cortar la relación al momento de la erección (…) te protege de algunas infecciones de transmisión sexual que no protege el condón masculino porque con el masculino queda descubierto testículos y vagina”, indicó.

Ni siquiera las encargadas de las farmacias comerciales o tiendas de conveniencia los conocen.
Al llegar a uno de estos establecimientos y pedir un “condón femenino” la cara de confusión de la encargada no demoró en aparecer, mientras señalaba que sólo tenía lo que estaba en el aparador donde evidentemente no había.
Al pedir que buscara en otras sucursales a través su catálogo no quiso hacerlo, pues argumentó que había que dar la marca comercial exacta de lo que se quería, aún cuando en otros productos no piden lo mismo.
Su cara de desconocimiento parecía mostrar que nunca había recibido tal pedido.
En una búsqueda en internet se encontró que varias cadenas comerciales de farmacias no tienen este producto y es más fácil adquirirlos en “sex shop” donde el precio es cerca de 150 pesos por unidad.

Un día cualquiera en un Centro de Salud de la región llegó una mujer de 15 años a buscar un condón femenino acompañada de un joven de su edad.
Al interior todo parecía normal hasta que dos personas sentadas al interior oyeron el pedido y voltearon horrorizadas secreteándose y reprobando la acción. Sin importar esos actos, la joven siguió adelante.
La encargada, con todo y bata blanca, negó el preservativo a la mujer y le dijo que solamente podrían entregarle el anticonceptivo, que debiera ser gratuito, en caso de que acudiera mes con mes a revisiones a su Centro de Salud. En cambio ofreció condones para el hombre, pues a su parecer ellos tienen oportunidad de cuidarse sin acudir a citas.
La joven, desganada, aceptó.
Bastaron un par de minutos para que otra persona del mismo Centro de Salud sacara de su error a la primera que los atendió. Los preservativos femeninos son un derecho y se los podía entregar sin problema alguno. El problema, ahora, era que los encontraran pues ni ellos sabían donde estaban.
Otro día, en otro Centro de Salud de Veracruz- Boca del Río, una mujer de 25 años hizo el mismo pedido. El encargado sí sabía que se los podía dar y fue a buscarlos. El problema, también, fue que los encontrara.
Al final a ambas les pidieron datos personales como nombre, edad e inclusive dirección, lo que no debiera pasar en el sector público, e inclusive en los casos de los hombres no sucede.
“No tendrían porque pedir nuestros datos personales (…) esa es una violación de los derechos humanos a cualquier sector de la población y es una práctica muy común en el sector salud”, sentenció Ponce Jiménez.
Ellas no se percataron que los condones que reparte la Secretaría de Salud actualmente son de látex y aunque funcionan, la integrante del Grupo Multisectorial dijo que sería preferible que la Secretaría de Salud hubiera realizado la compra de un mejor material como lo es el poliuretano ya que resulta más eficiente.
“Si tú pareja o tú mismo eres alérgica al látex con eso la libraste, mucha gente no usa condón porque es alérgica al látex (…) algunas personas dicen que es mucho mejor este tipo de condón porque no irrita, porque es mucho más resistente, por eso es que nosotras recomendamos fundamentalmente los condones de poliuretano”, aseveró.
Sostuvo que son parte del cuadro básico por lo que se requiere exigir su existencia, mientras que la falta de uso se debe a que no hay suficiente información.
Finalmente las dos mujeres se fueron con un par de preservativos femeninos pues no les podían dar más según los encargados, obligándolas a tener que regresar constantemente si su deseo fuera seguir utilizando dicho método anticonceptivo.

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