Las mujeres que tienen dos trabajos

ANA ALICIA OSORIO

Existen mujeres en México que tienen dos trabajos, en uno les pagan y en otro no.

Ese trabajo por el que no les pagan implica una gran cantidad de horas al día que deben dedicar, pero además es un trabajo que en muchas ocasiones la sociedad no considera como tal, aunque organizaciones internacionales ya lo hayan hecho.

Eso le pasa a Gaby, quien a sus 28 años, tiene para ella menos de siete horas diarias pues el resto del día se lo dedica a su jornada laboral

A las 6:30 de la mañana comienza su día, donde antes de ir a trabajar como vendedora en una papelería, debe laborar en su hogar.

En menos dos horas realiza el desayuno, ayuda a su hijo de 8 años a arreglarse para la escuela, deja la casa limpia, lleva a su niño a la primaria y llega al lugar donde trabaja las siguientes ocho horas.

Por la tarde, la rutina no es tan diferente. Va a casa de su mamá quien cuida a su hijo mientras ella está en la papelería y regresa hasta su vivienda.

Pasadas las 7:30 de la noche, comienza a trabajar de mamá mientras ayuda al niño a realizar las tareas escolares y verifica la situación en la que se encuentra. Después viene la cena y algunas otras labores domésticas que deja listas antes de dormirse.

Su pareja, como en muchos otros casos, labora menos horas que ella, pues se hace cargo de pocas cosas del trabajo doméstico.

Según el Instituto Nacional de Geografía, Estadística e Informática, en su Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del último trimestre del año pasado, en promedio las mujeres laboran ( entre trabajo remunerado y no remunerado) 64.11 horas, en cambio los hombres solo alcanzan las 52.77.

Dicho documento indica que los hombres suelen dedicarse más a trabajos fuera de la casa.

Sin embargo, las mujeres triplican la cantidad de horas que los hombres dedican a actividades no remuneradas o actividades del hogar y del cuidado de los hijos (las mujeres le destinan a la semana 27.32 contra 8.17 horas que le dedican los hombres).

La gran cantidad de horas que Gaby dedica al trabajo del hogar y fuera del mismo, le dificulta descansar. Para ella el descanso solo significa una tarde de domingo, ya que inclusive ese día debe hacer labores como lavar ropa y hacer comidas durante la mañana.

“Las labores de casa son fijos, yo los tengo, él me apoya por ejemplo al final a lavar los trastes (…) sí me canso, pero es el trabajo diario que uno tiene, son decisiones que toma uno”, lamenta Gaby.

La falta de descanso y la “doble jornada” que lleva Gaby y muchas otras mujeres, no son sanos.

Según un informe del Gobierno de la República sobre salud y género, la doble jornada es la causante de algunas enfermedades de las mujeres y su envejecimiento prematuro.

“Envejecimiento prematuro por malnutrición y doble/ triple jornada (artritis, osteporosis y padecimientos crónicos)”, indica el documento –

Asociaciones civiles han informado que otra de las complicaciones que se asocian con la falta de descanso es el estrés y algunos otros padecimientos psicológicos como puede ser la depresión, cuya prevalencia resulta mayor en las mujeres.

“Es estresante saber que tienes que llegar a cocinar, llegas y no puedes llegar a sentarte a ver televisión o a acostarte, a descansar, en realidad no se descansa”, relató Nelly, otra mujer que tiene una vida similar entre dedicarse a las labores del hogar y el trabajo fuera de éste.

A ella el despertador también le suena a las 6:30 de la mañana, cuando se levanta para ir casi directo a la cocina para preparar su comida y la de su esposo. Después se va para cumplir sus horas en el trabajo y de ahí regresa para volver a entrar a la cocina donde lava trastes y hace cena.

“Me ayuda (su esposo) en las cuestiones de quehaceres de la casa, me ayuda en todo, él lava el baño, barre, trapea, yo lavo la ropa, pero ya él se dedica a doblarla y guardarla, ya a lavar trastes no me ayuda y en la cocina no me ayuda mucho”, afirmó.

Aunque los dos viven en la misma casa, ella considera que recibe ayuda de su esposo y no que se trata de una responsabilidad compartida pues como ha señalado la Suprema Corte de Justicia de la Nación – en la reseña del caso de Pensión Alimenticia por Compensación de Doble Jornada Laboral-, culturalmente se sigue considerando que el trabajo doméstico corresponde a las mujeres.

La SCJN indica que socialmente se considera que hombres y mujeres deben desempeñarse de acuerdo con los roles de género tradicionales, en los que la mujer debe asumir el papel de ama de casa.

“Han sido las mujeres las encargadas de desempeñarse en el hogar, en actividades como: la crianza de los hijos, el funcionamiento del mismo –la limpieza y el orden–, cocinar, realizar las compras, por mencionar algunas. Dichas tareas, han sido asignadas a las mujeres por el sólo hecho de serlo, se les ha dado el rol de amas de casa y madres, independientemente de que trabajen fuera de su núcleo familiar”, señala.

La Organización Internacional del Trabajo señala que es necesario que se hagan labores para cambiar la mentalidad y que hombres y mujeres se repartan de manera equitativa el trabajo de la casa.

Entre otras recomendaciones que se realizan por esta Organización es que las empresas deberían flexibilizar los horarios para hombres y mujeres con hijos o personas que dependan de ellos, para que puedan atender sus responsabilidades familiares sin desatender sus labores y las licencias de paternidad ampliadas.

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